lunes, 17 de julio de 2017

HOGAR Y FAMILIA

Estamos en este mundo para que,
en algún lugar, podamos sentir
que hemos hallado nuestro hogar.
Aron Tamási
(1897–1966)

El problema del hogar, sin duda alguna, es complejo; y no por casualidad la protagonista central del tema es la mujer.

Imagínense a una mujer adulta frente a un funcionario burócrata respondiendo a las preguntas de un formulario:

-- ¿Profesión?
-- Ama de casa.

¿Pueden imaginar la cara del burócrata? Yo sí. La he visto un buen par de veces. Levanta las cejas, pero no la cabeza, y mirando un poco de abajo hacia arriba se queda un instante como preguntando: "¿Nada más?" Faltaría que diga "¿Solo eso? ¡Pobrecita!" No lo dice, pero su cara lo está gritando. El burócrata no tiene ni la más repálida idea del enorme esfuerzo, trabajo y dedicación que requiere ser una ama de casa a tiempo completo – y ni hablemos de ser una buena ama de casa – pero la sola idea de ser "solo y nada más que" una ama de casa le suena a algo así como sinónimo de "personal doméstico gratuito en relación de esclavitud".

Podemos girar la cuestión y mirarla desde otra faceta. Imagínense el diálogo entre dos amigas contemporáneas que están por terminar el colegio secundario.

--  ¿Y? ¿Decidiste ya qué carrera vas a seguir?
--  No. La verdad es que todavía no...
--  Mirá, decidite. Hoy por hoy no podés andar sin título.
--  ¿Y por qué? ¿Qué tiene de malo no tener un título?
--  Es que quedás indefensa. ¿De qué vas a trabajar? ¿Cómo vas a hacer para ganar plata y mantenerte? Si no tenés un título vas a estar obligada a depender de un hombre y pasártela fregando y lavando platos toda la vida. Y eso si tu marido gana lo suficiente como para mantener la casa. Porque si no, vas a tener que trabajar de vendedora en un negocio por dos pesos con cincuenta para complementar el sueldo de tu marido y encima vas a tener que fregar y lavar los platos igual. No nena. Haceme caso. Conseguite un título.

Giremos la cuestión de nuevo. Mirémosla del lado del varón. Un varón al que le han dicho que la plata grande no se hace trabajando; un varón que compara los ingresos del futbolista, del guitarrista de rock, del piloto de Fórmula 1, del capo narco, del macho alfa de la farándula, del banquero, del especulador, o del político de turno con los del médico, el maestro, el ingeniero, el policía o el profesor universitario. Un varón que, si después de eso todavía se anota en alguna carrera, es porque, o bien tiene realmente una vocación muy fuerte, o bien no encontró la forma de engancharse en alguna de las otras opciones y, dentro de todo, no quiere convertirse en el "nini" que ni estudia ni trabaja.

Después, claro, la vida se encarga de que esa mujer y ese varón se encuentren. En algún momento dado se forma una pareja. En algún momento la pareja deviene en matrimonio. Y como la plata no alcanza ambos tienen que salir a trabajar. Además, sería ridículo pensar que la mujer, con un título universitario en su haber o cerca de obtenerlo, se va a quedar en un departamento de un ambiente para jugar a la ama de casa. Así, ese departamento se convierte en un dormidero. De día no hay nadie porque ambos trabajan; de noche se juntan, al día siguiente se repite el ciclo cinco veces y los fines de semana se hace el mantenimiento de lo que no se pudo hacer los cinco días anteriores y, en una de ésas, puede haber una visita a los padres, a la quinta de un amigo o a salir a comer por ahí, siempre y cuando no sea fin de mes.

Y en algún momento, si no irrumpe una frustración que termina en separación o divorcio,  el matrimonio se convierte en familia. Aparece una criatura con sus necesidades y sus exigencias. Los que antes eran amantes se convierten en progenitores con las diferentes obligaciones y responsabilidades de madres y padres. El departamento de un ambiente empieza a tener fecha de vencimiento. Dentro de muy poco hará falta más espacio. Pero "más espacio" significa más dinero. Ni pensar en dejar de trabajar. Pero, si la madre sigue trabajando, ¿quién se hará cargo de la criatura? No se la puede dejar sola en el dormidero, obviamente. ¿Una guardería? ¿Alguna de las abuelas? ¿Una niñera? ¿Algún personal doméstico multipropósito?  ¿Alguna combinación de soluciones intermedias?

Sea como fuere, luego de un tiempo la madre vuelve al trabajo. Lo necesita. De otro modo los números de la familia no cierran. Aun cuando una parte sustancial de sus ingresos se vaya en gastos de guardería, personal doméstico o alguna otra solución adoptada. Además, es una profesional. Para eso se rompió el alma estudiando durante años. Para eso se conquistó, con mucho esfuerzo, una posición que le permite sentirse libre, dueña de su propio dinero, y respetada – quizás hasta envidiada – por las demás mujeres. O al menos eso es lo que ella cree.

Y con el hombre sucede algo muy similar. Antes se sentía responsable por su mujer; ahora se siente responsable por su mujer y su hijo o hija. Si antes apenas conseguían llegar a fin de mes, ahora los gastos son mayores. Hace falta más plata por mes. Va a necesitarse más todavía en el futuro cuando haya que mandar al chico a la escuela y ni hablemos de si viene un segundo hijo... Hay que cambiar de trabajo por otro mejor remunerado. O conseguir otro trabajo adicional. O trabajar horas extras para mejorar los ingresos.  Resultado: el hombre estará fuera de su casa durante más horas que antes. Se convertirá en un misterioso ser que llega cuando su hijo ya está durmiendo y se habrá ido antes de que despierte. Como padre será un prodigio que ocurrirá solo los fines de semana.

En este ambiente, "la profesión", "el trabajo", se convierte en el casi indiscutido núcleo central de la existencia. La familia termina construyéndose a su alrededor, como una especie de objetivo secundario y muchas veces obstaculizante. Lo cual, obviamente, resulta favorecido por el hecho que muchas veces las actividades formadoras de opinión resultan ocupadas por personas que, aunque más no sea para auto-justificarse, proponen y defienden esta forma de vida.

Así y todo sin embargo, la verdadera búsqueda de todos los involucrados es la de hallar la felicidad; algo que la enorme mayoría de nuestra sociedad – tal como lo demuestran todas las estadísticas – solo puede imaginar en un hogar, desde el seno de una familia estable y armónica. Es lo que todos disfrutan cuando se jubilan. Es lo que todos añoran cuando es obvio que ya nunca lo tendrán. Hasta ahora no sé de nadie que, en su lecho de muerte, haya exclamado: "¡Ojalá hubiera estado más tiempo en la empresa, con los proveedores, con los clientes y con mis compañeros de trabajo!".

¿Qué clase de vida brinda este entorno? Es fácil sacar la cuenta. Un caso típico sería el de una persona que duerme 8 horas y trabaja 9 por día. Bien. Veamos. 8 horas de sueño más nueve de trabajo dan 17 horas. Si el viaje de casa al trabajo, entre colectivo y subte, o tren y subte, o alguna otra combinación lleva 1 hora y media, tenemos, entre una cosa y otra 3 horas de viaje por día. Van 17 +3 = 20 horas. Hay que comer, hay que bañarse, arreglarse, ocuparse de la canilla que gotea y de la bombita de luz que se quemó, de planchar la ropa para mañana, cocinar, etc. Seamos optimistas, pongámosle una hora para los hombres y más para las mujeres.  Resumen y total: de las 24 horas del día, con suerte queda algo así como el 10% del tiempo disponible para dedicarlo al hogar y a la familia. Con suerte.

El fuego del hogar.

La pregunta que, inevitablemente, uno se hace es: ¿vale la pena?

Sinceramente no lo creo. Lo que sucede es que, hasta ahora, había pocas posibilidades de escapar de ese entorno. O bien uno se iba a vivir al campo, o bien el hombre conseguía uno de esos raros trabajos que permitían mantener una familia sin el necesario aporte económico de la mujer.  Sin embargo, la cosa está cambiando y es principalmente gracias a la tecnología informática que está empezando a surgir una modalidad de trabajo desconocida hasta ahora: el trabajo desde la casa o, como lo llaman los norteamericanos, el "home-working".

A fines de 2016 y principios de este año, en los EE.UU. ya eran por lo menos 100 empresas importantes las que ofrecían trabajo en esta modalidad. [1] La lista incluía a Amazon, Teletech, Hilton Worldwide, Xerox, Dell, IBM, Wells Fargo, Aon, Adobe, Sodexo, Eaton, American Express, Motorola Solutions, Lenovo, JPMorgan Chase y varias más. [2] En los EE.UU. el porcentaje de trabajadores que realizan sus tareas parcial o completamente desde sus domicilios se incrementó de un 19% en 2003 a un 24% en 2015 según el Bureau of Labor Statistics. [3] En las profesiones relacionadas con administración, negocios, operaciones financieras y ocupaciones profesionales, los porcentajes fueron de 35% a 38% respectivamente. Además, el 68% de los trabajadores norteamericanos respondieron que esperan trabajar en forma remota en el futuro. [4]  Las industrias más proclives a considerar el trabajo remoto incluyen las de tecnología informática, medicina, salud, administración estatal y finanzas. Servicio al cliente, educación, capacitación y ventas también ofrecen puestos de trabajo en esta modalidad. El trabajo desde el domicilio bajo el modelo TRaD por sus siglas en inglés [5] está creciendo y ya es una alternativa seriamente considerada, en especial por las empresas de servicios. [6]

¿Terminaremos trabajando desde casa en el futuro? Muchos probablemente sí. Porque, por supuesto, esto no es para todos los oficios. No podría fabricar un auto desde mi casa. No podría ni pintarlo ni ensamblarlo, eso es obvio. Pero el departamento contable de la fábrica de autos seguramente tiene operaciones que se podrían hacer de manera remota y el área de Recursos Humanos también realiza operaciones que no tienen por qué hacerse necesariamente dentro de la empresa. Ni el cálculo de sueldos y jornales ni el diseño y mantenimiento de la Intranet de la compañía tienen que hacerse necesariamente dentro de la compañía misma. El departamento de Marketing podría trabajar con diseñadores gráficos remotos. Excluyendo los procesos de manufactura propiamente dichos, las posibilidades son amplias.

¿Lo haremos?

Creo que sí. Todavía falta desarrollo y cultura laboral en este sentido, sobre todo en nuestros países. Llevará tiempo y requerirá varios cambios, en especial de mentalidad. Pero la nueva generación, ésa que nació con la computadora ya en la cuna, poco a poco hasta irá presionando para hacerlo posible.
Porque este mundo, así como está hoy, es absurdo. Estamos más tiempo con extraños y hasta con completos desconocidos que con nuestras propias esposas, esposos, hijas e hijos. Y después nos lamentamos que el matrimonio y la familia resisten cada vez menos el embate de quienes se han propuesto hacerlos desaparecer.

La familia y el hogar
Porque, a diferencia de los matrimonios que no necesitan más que una vivienda, las familias necesitan un hogar. Y el hogar, tradicionalmente, era ese lugar en el que se mantenía encendido el fuego alrededor del cual la familia se reunía todos los días para comer, calentarse, charlar, divertirse, recordar anécdotas, comentar los hechos del día, discutir puntos de vista diferentes, intercambiar opiniones...  En pocas palabras, el hogar fue siempre el lugar en donde quienes se aman pueden estar juntos para comunicarse, para entenderse y para compartir.

Y creo que debe volver a serlo.

Porque, al igual que Aron Tamási, creo que en este mundo, en algún lugar, deberíamos poder sentir que hemos hallado nuestro hogar.

Y también creo que en ese hogar deberíamos poder vivir nuestras vidas junto a las personas que amamos.

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NOTAS:
1)- Cf. https://www.flexjobs.com/blog/post/100-top-companies-with-work-from-home-jobs-in-2016/
2)- Cf. https://www.flexjobs.com/
3)- https://www.bls.gov/opub/ted/2016/24-percent-of-employed-people-did-some-or-all-of-their-work-at-home-in-2015.htm
4)- https://www.flexjobs.com/blog/post/work-flexibility-milestones-infographic/
5)- "Telecommuting, Remote, and Distributed model" = Modelo telecomunicado, remoto y distribuido.
6)- https://trad.works/



martes, 6 de junio de 2017

SOBRE DAMAS Y CABALLEROS

Cualquiera puede ser heroico de vez en cuando
pero caballero es algo que hay que ser siempre.
Luigi Pirandello

Los atributos de una gran dama
siguen pudiendo encontrarse en la regla de las cuatro "S":
Sinceridad, Simplicidad, Simpatía y Serenidad.
Emily Post

En una de esas totalmente inútiles discusiones por Internet – de las que confieso que a veces participo cuando estoy muy aburrido y además me quiero divertir un rato – una de mis amables contertulias furiosamente feministas (lo de "furiosamente" es literal) me lanzó la pregunta retórica de "¿Qué es una dama?" tan solo para terminar auto- respondiéndose declarando con total solemnidad y decisión: "Yo no quiero ser una dama".

Bueno, no hay manera de obligar a alguien a ser lo que no quiere. Creo que es una lástima porque, si de poder sobre los varones se trata, creo que las damas de antaño tenían mucho más poder real sobre los varones que las euménides feministas actuales. Pero claro, siendo yo varón, y para colmo heterosexual, no creo ser la persona más adecuada para explicarle a una mujer qué es y cómo se comporta una dama. Lo que puedo intentar es contarles lo elemental acerca de qué es un caballero.

Será algo básico pero me referiré únicamente a lo esencial. Tan solo para que nos entendamos.

"La Investidura" por E.B. Leighton (1853-1922)
Por regla general los futuros caballeros eran designados durante alguna de las grandes festividades de la cristiandad, como la Navidad o la Pascua. En ocasiones, la ceremonia de la investidura se realizaba durante algún acontecimiento especial como, por ejemplo, el casamiento de algún miembro de la nobleza o de la realeza.

La ceremonia usualmente incluía un baño de purificación a la víspera tras lo cual el aspirante se vestía de blanco. A continuación comenzaba una vigilia de oración que duraba toda la noche y en la que el futuro caballeo velaba sus armas.

"La Vigilia" - J.Pettie (1839-1893)

El aspirante, arrodillado, juraba luego que respetaría un código de conducta por el que asumía los siguientes compromisos:
  • Siempre defendería a una dama
  • Diría siempre la verdad
  • Sería leal a su Señor
  • Sería devoto de la Iglesia
  • Sería caritativo y defendería a los pobres y a los desvalidos
  • Sería valiente
  • En campaña, dejaría su armadura y sus armas solo para dormir
  • Nunca evitaría un peligro por miedo.
  • Sería puntual para cualquier compromiso de armas, tal como una batalla o un torneo.
  • Al retornar a su hogar o a la corte de su Señor, siempre rendiría cuentas de sus aventuras o andanzas.
  • Hecho prisionero, rendiría sus armas y su caballo ante su oponente y no combatiría al mismo sin el consentimiento de éste.
  • Contra un solo oponente lucharía únicamente mano-a-mano.
Luego de ello, el maestro de ceremonia – que podía ser un noble, otro caballero, o incluso una dama de noble alcurnia – investiría al nuevo caballero tocándolo en los hombros con una espada.

"Beatriz invistiendo a Esmond" - Augustus Leopold Egg (1816-1863)

A continuación el caballero vestiría su armadura, recibiría su espada, montaría su caballo y participaría de algún torneo marcial en el que demostraría sus habilidades guerreras.

Las preguntas que a veces me hago son dos:
  • ¿Alguna de las feministas actuales tiene tanto poder sobre los hombres como lo tuvieron las damas que hasta podían armar a un caballero?
  • ¿Alguno de los hombres actuales se animaría a jurar que cumplirá lo exigido por el código de conducta de un caballero en sus exigencias esenciales?
Hubo un tiempo en el que las mujeres aspiraban a ser damas y los varones querían ser caballeros.
Esa época se extendió mucho más allá de las armaduras y los caballos de la Edad Media.

Sin embargo, parecería ser que hoy ese tiempo está agotado.

¿Creerían ustedes que se perdió para siempre?


lunes, 29 de mayo de 2017

TENEMBAUM Y EL DESFILE

Y, si llueve en tu desfile,
mira hacia arriba más que hacia abajo.
Sin la lluvia no existiría el arcoiris.
Gilbert K. Chesterton


Parece que el desfile militar del sábado pasado para conmemorar el 25 de mayo sacó de las casillas a algunos que sienten convulsiones de horror y espasmos de terror con solo ver un uniforme militar.

Empezando por doña Julia Mengolini que publicó sus "escalofríos" por twitter comentando:
No se ustedes pero a mí los aviones de combate sobrevolando la ciudad me da muy '55. Escalofríos. [1]  y siguiendo por Griselda Siciliani que lo manifestó en clave de pregunta: Todo bien con las tradiciones pero ésto no lo entiendo … Militares marchando ¿? [2]

Aparentemente las dos damas tienen problemas de comprensión. ¿Qué temía la Mengolini? ¿Que los escasos aviones que le quedan a nuestra Fuerza Aérea fueran a bombardear la Casa Rosada o a la Quinta de Olivos para matar al Mauri? ¿No se le ocurrió pensar que a lo mejor ni tenían con qué hacerlo? Querida Julia: ¿todavía no te diste cuenta de que nuestras Fuerzas Armadas están completamente desmanteladas? Esos aviones a lo mejor apenas si pudieron cargar los tanques de nafta para despegar en absoluto. Y ¿qué le resulta tan difícil de entender a la Siciliani? ¿Que los militares marchen? Y, sí; a veces suelen hacerlo. A veces lo hacen para ostentar lo que tienen, por ejemplo como lo hicieron los rusos – el 9 de mayo de 2017 apenas 16 días antes de nuestro desfile – para conmemorar su victoria sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial:


Y nadie les dijo nada. Aun cuando quedan muchos que todavía sienten escalofríos (de verdad) cuando escuchan el ruido de aviones militares sobrevolando las ciudades europeas y también hay todavía algunos millones de personas que no se sienten para nada cómodas con la idea de un ejército ruso de esa envergadura marchando por las calles. Especialmente cientos de miles de mujeres violadas por la soldadesca soviética que hoy son abuelas. Es decir: las que sobrevivieron. Pero, en fin. En su momento eso fue para aplastar a Alemania y, para eso, incluso hoy todo estaría permitido y tolerado.

Porque ésa es un poco la idea central del periodista Ernesto Tenembaum quien, subiéndose al comentario de la Siciliani, opinó en un artículo del diario Infobae que "... el desfile militar del sábado fue insensible e irrespetuoso." [3] Instrúyanse ustedes, estimados lectores: soldados argentinos desfilando un 25 de mayo por la Avenida Libertador es un espectáculo "insensible e irrespetuoso" según el canon políticamente correcto tenembauense.

¿Por qué? ¡Ah mis queridos lectores; buena pregunta! Lo crean ustedes o no, la razón por la cual los tenembaums despotrican contra el desfile argentino del sábado es más o menos la misma por la cual los mismos tenembaums se callaron la boca ante el desfile ruso. Los rusos vencieron a los alemanes que, como todo el mundo sabe, eran malos, pero tan malos que peores ya no podían ser. Digamos que eran algo así como la quintaesencia de la maldad, el summum malum de la Historia, y tanto es así que hasta hoy hay que vigilarlos muy de cerca (pregúntenle a la Merkel y a la NSA norteamericana) porque en cualquier momento les brota esa semillita de maldad y hasta son capaces de ponerse a desfilar a paso de ganso.

Pueden ustedes no creerme. No me voy a enojar por eso. Pero vean qué escribió nuestro Tenembaum para de alguna manera justificar su exabrupto inicial:
"Mucho antes de que se discutiera si fueron o no treinta mil los desaparecidos, el mundo entero debatió si los judíos asesinados durante el holocausto fueron o no seis millones. No hay una investigación histórica concluyente que determine un número exacto de víctimas." [4]
Ernesto, Ernestito, tené cuidado. Te vas a meter en líos. Acordate de lo que te digo. Si seguís concediendo que "no hay una investigación histórica concluyente" que determine la validez de los 6 millones vas a terminar desfilando junto a Norman Finkelstein que se animó a proferir la blasfemia que, para realmente aprender algo del holocausto, "... hay que reducir sus dimensiones físicas y agrandar sus dimensiones morales." [5] Desde entonces a Norman lo llaman "un judío que se odia a sí mismo".

Pero el tema de los 6 millones, o los 30.000 nuestros últimamente impuestos por ley (al igual que los 6 millones en varios países), es solo el preámbulo. Porque, luego de un excurso por Wagner, Richard Strauss, Baremboim, Zubin Metah (sic) y la música en Israel, llegamos por fin al meollo de la cuestión.  La cuestión, según Tenembaum es que lo central de todo el asunto es el dolor de las víctimas:
"Pero, en el medio de todo esto, están las víctimas, su dolor lacerante que, por momentos, produce consecuencias autoritarias: de eso no se habla, eso no se discute, eso no se mira, no se escucha, no se toca." [6]
Y, tanto como para suavizar un poco lo de las "consecuencias autoritarias" un poco más adelante agrega:
"No se trata de prohibir nada a nadie pero a veces, aunque parezca contranatura, el poder debe tener corazón. Y eso no es lo que ocurrió el sábado." [7]
En primer lugar no entiendo muy bien cómo es eso de "no prohibir nada a nadie" y al mismo tiempo establecer que "... de eso no se habla, eso no se discute, eso no se mira, no se escucha, no se toca." Cómo se logra eso último sin prohibirle "nada a nadie" me queda medio oscuro. Pero está bien, vaya y pase.

En segundo lugar, tampoco entiendo demasiado bien por qué un poder con corazón debe parecer "contranatura". A mí no me parece para nada antinatural un poder con corazón, con empatía, con solidaridad, con piedad, con comprensión y compasión. Al contrario. Lo que sucede es que, como lo señaló en su momento Max Weber, en materia política a veces se contrapone la ética de la convicción con la ética de la responsabilidad. [8] Pero posiblemente eso y sus consecuencias ya son algo demasiado complicado para que los tenembaums lo entiendan.

Y menos todavía entiendo por qué el dolor de las víctimas tiene que ser la piedra sacrificial sagrada sobre la cual hay que inmolar nada menos que a la Verdad. Porque si sobre el altar al dolor de las víctimas sacrificamos siempre a la Verdad, lo que obtendremos al final es tan solo mucho dolor y una gran Mentira. Una gran Mentira que, para colmo, no sirve para calmar ningún dolor. Lo lamento mucho por los tenenbaums, pero eso no lo debemos aceptar. Quienes todavía creemos en Alguien que dijo "yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", sabemos que a la Vida no se llega por el camino de la mentira. Quienes no están dispuestos a recorrer el Camino correcto ya están muertos antes de morir porque a la Vida se llega por el Camino de la Verdad.

Y en tren de mentiras acaso convenga señalar que Tenembaum sostiene que quienes tenemos más de 50 años podemos recordar los desfiles militares de nuestra infancia pero que esos desfiles "... desde 1983 no se realizaban". [9] Sencillamente no es cierto. Un solo dato: en mayo de 2010 bajo la presidencia de Cristina Fernandez de Kirchner tuvo lugar el desfile del bicentenario.


Que yo recuerde, en esa ocasión Ernesto Tenembaum no dijo ni "mu". Y corríjanme si me equivoco.

Ahora, eso sí, esta vez el bueno de Ernesto se siente obligado a reprocharle a los organizadores del desfile (léase al gobierno de Macri) que no hayan rendido la debida pleitesía a los ídolos que adoran los tenembaums. Y para marcar su cancha se pregunta:
"¿Hubo un minuto de silencio por los desaparecidos? ¿Hubo alguna expresión de autocrítica por lo que ocurrió? ¿Hubo un cartel que dijera Nunca Más en medio de las trompetas? ¿En qué momento del desfile se pudo apreciar que las Fuerzas Armadas registraron que algo pasó, al menos para serenar cualquier duda?" [10]

Quizás alguien debería responderle.

No, no hubo un minuto de silencio por los desaparecidos. Tampoco hubo un minuto de silencio por los argentinos que asesinó el terrorismo subversivo. Quizás sería necesario aclararle a los tenembaums que el desfile fue en conmemoración del 25 de Mayo y no en conmemoración de las operaciones guerrilleras y antiguerrileras de los años '70 del siglo pasado.

La autocrítica se realizó cientos de veces, incluso por imposición de los otrora guerrilleros terroristas devenidos en funcionarios públicos. La pretensión de perpetuar la práctica de la autocrítica como ritual obligatorio en todo acto público ya no sería autocrítica sino autoflagelación. Y, aunque le disguste a los tenembaums, la Argentina no está poblada por masoquistas.

No, no hubo un cartel que dijera Nunca Más. Y no lo hubo porque ese cartel fue usado tantas veces que ya es ilegible de tan gastado que está. Lo que sí vimos es un cartel exigiendo la libertad del teniente coronel Emilio Guillermo Nani, preso por... bueno, hasta el día de hoy nadie sabe exactamente por qué. Pero claro, eso a los tenembaums no les importa. Aunque eso no es lo importante. Lo importante es que los tenembaums no quieren que a nosotros nos importe.

El momento del desfile en que se pudo apreciar que las Fuerzas Armadas registraron que algo pasó, al menos para serenar cualquier duda, fue cuando desfilaron los combatientes de Malvinas. De repente pudimos ver que esos combatientes existen y son capaces de desfilar hasta con muletas. Si fuera por los tenembaums seguirían negados, ocultados e innombrados porque, al verlos desfilar, solo los tenembaums pueden afirmar la idiotez de pretender que no saben para qué sirve el Ejército.

Pero nuestro periodista no se da por vencido y sigue preguntando
"¿Qué quiere decir ese silencio? ¿Que repudiar la represión ilegal es aún un tema conflictivo para la familia militar? ¿Y entonces? ¿Qué estamos festejando? ¿Cambiaron o no cambiaron? En síntesis: ¿no hay motivos para sentirse incómodo ante ese símbolo polémico, manejado de manera tan frívola por el Gobierno?"
¿Que significa el silencio? Nada en especial mi querido Ernesto. Simplemente  significa que tenemos las pelópidas llenas del tema. No es un tema conflictivo ni para nosotros ni para la enorme mayoría de los militares que saben muy bien qué fue lo que se hizo bien, qué fue lo que se hizo mal y que fue lo que no se hizo y se debería haber hecho. En cuanto a ¿qué festejamos el sábado pasado? Pues casualmente otro aniversario del 25 de mayo que, para millones de argentinos, es el Día de la Patria.  Quizás no sea así para los tenembaums pero ¡qué le vamos a hacer!

No mi estimado, no hay por qué sentirse incómodo. Un desfile es un desfile y, tratándose de tropa propia, solo puede constituir un "símbolo polémico" para quienes todavía sufren de paranoia por cosas que ocurrieron hace casi medio siglo atrás. Y la manera en que este gobierno manejó el desfile no habrá sido precisamente brillante ni mucho menos [11], pero a mí me pareció bastante más respetuoso que las batucadas organizadas y hasta bailadas por una presidente con ganas de dar una imagen "nacional y popular" sin conseguirlo más allá de la vulgaridad.


 Pero Tenembaum insiste: 
"En este contexto, es muy lógico que muchos argentinos se sientan tan incómodos frente al desfile como se sintieron insultados por la designación de César Milani al frente del Ejército o indignados ante el escándalo de Sueños Compartidos. No se trata, una vez más, de ser kirchnerista o antikirchnerista: el bien y el mal muchas veces están por encima de esas categorías tan efímeras." [12]
¡Por fin podemos coincidir en algo! Realmente: no se trata de ser kirchneristas o antikirchneristas.  Eso es lo de menos. Dentro de muy pocos años esas dos categorías van a resultar tan obsoletas como lo serían hoy las de los antipersonalistas de Alvear y los personalistas de Yrigoyen. Decididamente y sin duda alguna: el bien y el mal están por encima de las categorías efímeras.

Pero lamentablemente para los tenembaums, el bien está del lado de la Verdad, más allá del dolor de las víctimas, y el mal está del lado de la Mentira, a pesar del reiterado, constante y contumaz intento de institucionalizar el lloriqueo permanente que, al final del día, se cotiza bastante bien en el mercado de las indemnizaciones donde terminan convergiendo las víctimas y los administradores de la venganza.

Una venganza que los tenembaums van a seguir llamando "justicia".

Pero eso es porque la Verdad los asusta

O no les conviene.



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NOTAS:
1. Cf. http://www.perfil.com/actualidad/el-paso-en-falso-de-julia-mengolini-los-aviones-de-combate-sobrevolando-me-da-muy-55.phtml
2)- 🤔pic.twitter.com/WMW1Lo8gsj - Cfr. http://www.infobae.com/politica/2017/05/29/griselda-siciliani-y-el-desfile-del-como-si-nada-hubiera-pasado/
3)- http://www.infobae.com/politica/2017/05/29/griselda-siciliani-y-el-desfile-del-como-si-nada-hubiera-pasado/
4)- Infobae Op.Cit.
5)- Finkelstein, Normal "La Industria del Holocausto", Introducción,  Pág. 10 https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpb3BlNndLN3hJeGc/edit
6)- Infobae Op.Cit.
7)- Infobae Op.Cit.
8)- Weber, Max "La Política Como Profesión ", pág. 69, Cf. https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpeVkteHAwMkxya2M/edit
9)- Infobae Op.Cit.
10)- Infobae Op.Cit.
11)- Lo del cartel de fondo con la leyenda alusiva al 25 de Mayo de 1816 fue simplemente algo desastroso. 12)- Infobae Op.Cit.



domingo, 21 de mayo de 2017

TEORÍA DE GÉNERO

Género tienen la ropa y los sustantivos
Los seres humanos tenemos sexo.

De jóvenes y "jóvenas"...

Hacia mediados de Abril pasado, cuando María Cecilia Velázquez se hizo cargo del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Cruz, la flamante ministro no tuvo mejor idea que dirigirse a su audiencia diciendo: "...A los jóvenes y a las jóvenas,... estee.. si así se dice, o con una arroba como solemos decir nosotros para ponerle perspectiva de género...".


Detengámonos un poco. Esta mujer no es la chica de la limpieza, que es trabajadora, simpática y una joya de persona pero que, por esas cosas de la vida y las injusticias vigentes, apenas si pudo cursar una primaria mal enseñada. Esta mujer está al frente de un ministerio provincial. Al frente del Ministerio de Educación, para ser más precisos. Eso significa que, si usted o yo, querido lector, viviéramos en Santa Cruz, esta persona podría decidir cómo serán educados nuestros hijos. Y, claro, también nuestras hijas "jóvenas".

... a caballeros y "caballeras".

Por de pronto se me ocurriría preguntar: ¿Por qué las feministas se colocan siempre en segundo lugar? Todos y todas. Chicos y chicas. Alumnos y alumnas. Y ahora "jóvenes y jóvenas". ¿Qué les pasa con esa manía de pelearse constante e histéricamente por el primer plano pero auto-referenciarse siempre en el segundo? ¿Qué es lo que lleva a estas personas a tratar de llamar la atención a cualquier precio – en algunos casos incluso recurriendo al exhibicionismo de desnudarse en público – y luego conformarse discretamente con segundos lugares a la hora de las salutaciones y las enumeraciones? Hace ya un buen tiempo atrás, a mí me enseñaron que en todo discurso la salutación al público en general se debía dirigir a "damas y caballeros", o bien – con menos acartonada solemnidad – simplemente a "señoras y señores". Pero nunca al revés.  

Pues ahora parecería ser que lo correcto vendría a ser algo así como "damos y damas", o bien "caballeros y caballeras", o incluso "señores y señoras" siendo esto último tan solo un poco menos ridículo pero igual de maleducado; aun cuando quizás más ajustado a la moda de la "perspectiva de género".

¿Qué cuernos es, al fin y al cabo, esta perspectiva de género?

Perspectiva de género

Cuando uno estudia detenidamente los argumentos y la literatura existente alrededor de la teoría de género, la primera reacción espontánea de cualquier persona sana y normal es tomar todo en solfa y hacer la caricatura de las docenas de ridiculeces que contiene. Sin embargo, por más graciosa que pueda resultar esa clase de análisis crítico, creo que ese enfoque, si no incorpora otros elementos más contundentes, está mal y hasta es peligroso.

Está mal porque los argumentos que sustentan la teoría de género son tan retorcidamente complejos que cualquier intento de tomarlos a la chacota le otorga a los defensores de la teoría la posibilidad de acusar al crítico de falta de seriedad y hasta de falta de los conocimientos necesarios para hablar del tema en absoluto. Y es peligroso porque, a falta de una crítica formal y exhaustiva – que no necesariamente tiene que excluir el humor y la exposición del ridículo – la "perspectiva de género" puede seguir siendo vendida como algo serio y hasta "científicamente demostrado". Algo que no es de manera alguna pero que, así considerada, puede convertirse en la ideología con la que se pretenderá adoctrinar a nuestras hijas y a nuestros hijos.

El argumento central

El argumento básico de la teoría de género subraya el hecho que en algunas personas existe una discordancia entre el "sexo psicológico" y el "sexo biológico". En la argumentación de quienes sostienen la teoría:
... el sexo psicológico o sexo cerebral (el sexo de la persona), no coincide con el sexo de cromosomas, genitales y cuerpo (ni con el sexo social), sino que es del otro sexo. Es una cuestión de identidad sexual, qué es la persona, cuál es su sexo psicológico, cómo se siente... [1]

Nótese como ya, sutilmente, el "sexo psicológico o sexo cerebral" está indicado como "el sexo de la persona". O sea que ya de entrada, aun antes de entrar en cualquier clase de demostración, directamente y como una especie de petición de principio, declaramos que el sexo de la persona es el "sexo psicológico" o "cerebral".
 
Un poco más adelante esto queda manifestado en forma taxativa y explícita – e insisto: antes de cualquier demostración al respecto.

No es que las personas transexuales "quieran" ser mujeres (u hombres), es que lo son, su sexo cerebral (su verdadero sexo) es ése, así se sienten y así son, y necesitan adecuar (en mayor o menor grado) su cuerpo a su sexo psicológico (su identidad sexual)... Una mujer transexual es una mujer, una hembra humana, que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo masculinos. Un hombre transexual es un hombre, un macho humano, que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo femeninos. [2] (El resaltado es mío)

O sea que los cromosomas, los genitales y el cuerpo en general no cuentan. Lo que decide es el "sexo psicológico", que es "el verdadero" sexo que la persona "siente".

El sexo "verdadero"

La primera pregunta que a uno se le ocurre es "¿Verdadero? ¿Por qué"? ¿Por qué lo que una persona dice que SIENTE ha de ser más "verdadero" que lo que esa persona objetivamente ES? Don Juan tiene el par cromosómico 23 en XY, posee barba, pene, testículos y una musculatura de fisicoculturista; pero él dice que "se siente" mujer. ¿Tengo que considerarlo Doña Juana por eso? ¿Lo incluyo dentro del equipo de hockey femenino? En el club, ¿lo mando a cambiarse al vestuario de las mujeres? Cuando va al médico, ¿va al ginecólogo? Se pueden hacer mil preguntas para poner de relieve lo ridículo y absolutamente insostenible de la tesis.

Además, en materia de sexo, si hay una discordancia entre lo biológico y lo psicológico, la probabilidad de que exista una disfunción biológica es por lo menos igual a la probabilidad de que exista una disfunción psicológica. Lo que sucede es que la disfunción biológica puede llegar a ser muy difícil de detectar aunque más no sea porque "Cerca de 6.500 genes humanos codificadores de proteínas, reaccionan diferente en el sexo masculino y femenino." [3]. 

La definición del "verdadero" sexo como un "sentimiento psicológico" es, en el mejor de los casos, tan solo una suposición a demostrar; una teoría que se vuelve tanto más improbable mientras más complejo e interrelacionado resulta ser el sistema sexual biológico del ser humano, sobre todo teniendo en cuenta que el conocimiento científico que tenemos de ese sistema está a años luz de ser exhaustivo. De este modo, ante la complejidad de lo biológico y lo mucho que nos falta para comprenderlo plenamente, resulta muy fácil y cómodo adjudicarle a la psicología un papel hegemónico ya que, como se sabe, las afirmaciones psicológicas no son falsables. [4] 

La multitud de tipos de sexo

Así tenemos después "tipos" de sexo a granel. Sexo cromosómico, sexo gonadal, sexo genital, sexo corporal, sexo cerebral, sexo social y un largo etcétera que depende de los distintos autores. Lo cual significa que luego – y a pesar de que "El sexo de una persona es su sexo cerebral, su sexo psicológico; [...] el verdadero sexo de esa  persona." [5] – la "identidad de género"  puede clasificarse de muchas formas. Por ejemplo, una identidad de género "cis-sexual" indicaría que la identidad de género y el sexo biológico coinciden; una identidad de género "transexual" indicaría que la persona se identifica con el sexo opuesto a su sexo biológico; una identidad de género "intergénero, transgénero o gender-queer" indicaría que la persona no se identifica totalmente ni como hombre ni como mujer, independientemente de su sexo biológico; y así sucesivamente hasta agotar todas las combinaciones imaginables puesto que las variantes de lo que una persona puede llegar a "sentir" – o declarar que "siente" – son casi ilimitadas.

De este modo es como se pueden construir luego "identidades de género" casi a placer, incluso hasta caer en la ridiculez del absurdo como lo demostró, por ejemplo, Steffen Königer en la Cámara de Brademburgo en junio de 2016 al rechazar una propuesta que intentaba hacer aprobar una campaña para institucionalizar la perspectiva de género. Saludar a todas las identidades de género propuestas le insumió a Königer cerca de diez veces más tiempo que la corta frase con la que rechazó el proyecto.


Preguntas artificiosas

Para tratar de mantener su posición a pesar de estos manifiestos absurdos, los promotores de la teoría de género recurren muchas veces a preguntas capciosas. Por ejemplo, se preguntan:
" ¿Qué es más importante, los genitales o la identidad de una persona?" y acto seguido exigen respuesta a toda una serie de otras preguntas como ser: "[....] un hombre que sufra amputación de pene y testículos, ¿deja de ser hombre? Una mujer que ha tenido una histerectomía con remoción de ovarios y trompas, ¿deja de ser mujer? Una persona a la que le falten piernas y brazos, ¿es acaso solo medio-persona? " [6]
¿Hace falta decir que ninguno de los tres casos mencionados hace referencia a una persona normal y completa? En los tres casos se trata de personas mutiladas. Un hombre con pene y testículos amputados es un pobre eunuco lamentablemente incapaz hasta de realizar un acto sexual normal. Su tragedia personal es digna de compasión y consideración, pero ya no es un hombre con todos los atributos, órganos y funcionalidades que caracterizan a los hombres normales. A diferencia del eunuco del ejemplo anterior, una mujer a la que le han removido ovarios y trompas podrá seguir teniendo la capacidad de realizar un acto sexual pero con la extirpación habrá quedado incapacitada de reproducirse por las vías normales y naturales, para no hablar de los procesos de menopausia y disminución de la libido que se producen como consecuencia de la extirpación. Por supuesto que no dejará de ser mujer pero no será una mujer normal y completa. [7]  Y el tercer caso ya roza lo morboso. Sin piernas ni brazos es obvio de toda obviedad que el individuo no se convierte en "medio-persona" (sic). En lo que trágicamente se convierte es en un discapacitado total, imposibilitado de valerse por sí mismo. Si ésas son las referencias para demostrar la validez de la teoría de género, pues no queda más remedio que concluir que se trata de una teoría sobre bases por demás enfermizas que necesita recurrir a seres humanos mutilados, víctimas de alguna tragedia personal, para argumentar sus tesis.

Enfermedad o trastorno mental

La tesis de que el "verdadero sexo" de una persona es su "sexo psicológico" – vale decir: el sexo que la persona "siente" – tiene un costado muy débil que los promotores de la teoría de género han descubierto pronto y se han movilizado rápidamente para apuntalarlo.

En efecto, decir que el "verdadero sexo" es el psicológico resulta muy similar a afirmar que la "verdadera personalidad" es también la "personalidad psicológica". Con esto, si voy y digo que "me siento" Napoleón Bonaparte, me tendrían que conceder que, efectivamente, SOY Napoleón Bonaparte porque mi "verdadera personalidad" es la de Napoleón.

Para librarse de este disparate, la teoría de género se apresura a afirmar que:
 "La transexualidad no es un «trastorno mental» La identidad de las personas (incluida la de las personas transexuales y la de la personas transgénero), no es ningún tipo de trastorno ni enfermedad mental. " [8]

Y después de esto viene toda una serie de contrasentidos que son para, literalmente, agarrarse la cabeza.

Por un lado, apenas dicho lo anterior la teoría de género no tiene más remedio que conceder que:
[...] la transexualidad sigue incluida hoy en día dentro de los trastornos psiquiátricos [...] de todas formas, día a día se va avanzando para dejar de considerarla como tal [...] Países como Suecia o Francia, ya han dejado de incluirla entre los trastornos psiquiátricos. Y, en el mismo sentido se han manifestado el Parlamento Vasco (30/09/2010), el Parlamento Europeo (28/09/2011), el Gobierno Español (14/05/2010), o asociaciones profesionales como la Federación Española de Sociedades de Sexología. [9]

O sea que si la transexualidad y demás disfunciones sexuales son – o no son – trastornos o enfermedades mentales, lo deciden en última instancia unos legisladores que, en su enorme mayoría, son abogados. Abogados que, en el ultra-mejor de los casos, se hallan asesorados por algún médico psiquiatra o por algún psicólogo, pero que aun así retienen en sus manos el poder de decisión sobre el contenido de la ley.

Y dejemos de lado por amor a la brevedad el hecho que, en muchos casos, es mejor no indagar demasiado en la orientación mental, moral, ideológica y hasta sexual de estos abogados y de estos asesores. Sin ir más lejos en nuestro país hemos tenido un juez de la Corte Suprema de la Nación, el Dr. Eugenio R. Zaffaroni, que en 1989 prácticamente sobreseyó a un sujeto que había obligado a una nena de 8 años a practicarle sexo oral con el argumento que "la fellatio, no puede constituir el denominado »acceso carnal« " y que "el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia para la menor." [10]

Pero la frutilla de la torta es el argumento con el que se pretende cerrar la discusión alrededor de la transexualidad como algo que no tiene nada que ver con un trastorno o enfermedad mental:

En todo caso se debería considerar un problema físico, en el que el sexo del cuerpo no coincide con la identidad de esa persona. [11]
Veamos. Primero decimos que el "verdadero" sexo es el psicológico. Luego decimos que la transexualidad no es un trastorno mental.  Y luego, para demostrar que no es una enfermedad mental, afirmamos que su origen se debe buscar en algún problema físico.

Es imposible evitar la pregunta: ¿en qué quedamos? ¿Es una cuestión psicológica o resulta ser que es una cuestión biológica después de todo? ¿O es una cuestión biológica pero que no tiene nada que ver con la cuestión psicológica? Y, si fuera este último caso, ¿cómo demonios se las arregla el sexo psicológico para mantenerse independiente de una cuestión biológica directamente relacionada con la función sexual?

Las claves

Existen al menos cinco claves relacionales para centrar el debate sobre la teoría de género. [12]

1)- La relación entre sexo y género.
2)- La relación entre cuerpo y psique.
3)- La relación entre naturaleza y cultura
4)- La relación sexuada entre las personas
5)- La relación entre sexo y organización social.

Frente a estas cinco claves relacionales, la teoría de género sostiene:

1)- La prácticamente absoluta supremacía del "sexo psicológico" sobre el sexo biológico.
 
2)- La existencia de una psique soberanamente independiente de los factores biológicos en materia sexual.

3)- El predominio de lo cultural por sobre lo natural y la presunción que lo cultural puede existir y perdurar al margen y hasta en contra de lo natural.

4)- La trivialización de la relación sexual que, a su vez, implica "banalizar también a la persona misma, pues supone tratar al otro involucrado en la relación más como objeto que como sujeto." [13]

5)- El menosprecio de la función social de las relaciones sexuadas como marco garantizador de la supervivencia de la especie y la consideración de las estructuras sociales familiares como un producto contingente de costumbres culturales aleatorias y no como el resultado natural de miles de años de evolución de la especie humana.

Por poco que se lo piense, la teoría de género simplemente no resiste el análisis.

Los dejo con un testimonio que vale la pena escuchar. Es de Amparo Medina, una ex-funcionaria de la ONU que hizo todo el periplo: de feminista militante de izquierda, pasando por funcionaria de organismos internacionales involucrados en cuestiones de "salud reproductiva", hasta católica desilusionada de todas las teorías en las que había creído, desengañada simplemente por no tener más remedio que rendirse ante la evidencia de los desastrosos y hasta criminales resultados de las políticas de género.



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NOTAS
1)- Cf. http://www.gizartelan.ejgv.euskadi.eus/r45-berdgtra/es/contenidos/informacion/identidad_de_genero/es_transexu/transexualidad.html 
2)- www.gizartelan Op.Cit.
3)- Cf. http://www.actuall.com/familia/un-estudio-sobre-los-genes-de-hombres-y-mujeres-deja-sin-argumentos-a-la-ideologia-de-genero/
4)- El falsacionismo o principio de falsabilidad es una corriente epistemológica para la cual
una proposición o afirmación es científicamente admisible cuando existe al menos la posibilidad lógica de refutarla mediante la observación empírica. Cuando esa posibilidad no existe, la proposición no es científicamente admisible y se convierte en materia de fe o de creencia.
5)- www.gizartelan Op.Cit.
6)- www.gizartelan Op.Cit.
7)- Una histerectomía provocará la menopausia si también le extirpan los ovarios. La extirpación de los ovarios también puede llevar a que se presente disminución de la libido. El médico puede recomendar la estrogenoterapia restitutiva.
Cf. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002915.htm
8)- www.gizartelan Op.Cit.
9)- www.gizartelan Op.Cit.
10)- C.N.Crim. Sala VI (Def.) – Elbert, Donna, Zaffaroni – (Sent. “S”, sec. 23). c. 17.415, TIRABOSCHI, Julio E. Rta: 26/4/89. En http://www.adoptar.org.ar/2011/08/zaffaroni-si-hay-oscuridad-no-hay-abuso-sexual-infantil-caso-tiraboschi/
11)- www.gizartelan Op.Cit.
12)- Teoría de Género. ¿De qué estamos hablando? 5 Claves para el debate. Catalina Siles V. - Gustavo Delgado B. - Instituto de Estudios de la Sociedad - Comunidad y Justicia - Santiago de Chile - Agosto 2014 - www.ieschile.cl
13)- Catalina Siles V. - Gustavo Delgado B. Op.Cit.