martes, 22 de noviembre de 2016

PERROS Y POLÍTICOS

Un político que se limita a hacer legislación popular
– o bien y dado el caso, un dramaturgo que se limita a obras populares –
es como el perro de un ciego que va hacia donde el ciego lo impulsa
bajo la suposición que ambos quieren ir al mismo lugar.
George Bernard Shaw



Pasada la medianoche del jueves 17/11/2015 en el Congreso se aprobó la ley que prohíbe las carreras de galgos en todo el país. El proyecto fue aprobado con el voto favorable de 132 legisladores, en su mayoría de Cambiemos y sus habituales aliados del Frente Renovador y el Bloque Justicialista. En contra votaron 17 diputados y 23 se abstuvieron. [1]

Entre los 17 que votaron en contra Diana Conti fue la que más salió con los botines de punta:
"Es inconstitucional que por una ley nacional se prohíban las carreras de galgos. Es inconstitucional y bochornoso y de fascistas poner una pena de hasta cuatro años de prisión – o sea, no excarcelable – a todo aquel que organice una carrera de galgos o la difunda".
"Lo dije en comisión, lo hablé hoy con las proteccionistas y expliqué el por qué de mi oposición a esta ley. No se está votando ahora la prohibición de la carrera de los galgos. Se está votando la criminalización de argentinos y argentinas, la mayoría de bien, que encuentran un trabajo digno en ese tipo de actividad. Así que no se me coman las propaganditas que están pasando en la tele, porque esa no es la única verdad"
[2]
"Culturalmente el galgo está instalado en la idiosincrasia, no de la Capital Federal de los porteñitos que miran mucho TN (Todo Noticias), está instalado en la cultura popular".
[3]
"Estamos votando la criminalización de argentinos que encuentran un trabajo digno en ese tipo de actividad. Voto en contra aunque me linchen en la calle."
[4]
Por supuesto que a Dianita nadie amagó a lincharla en la calle por semejante tontería. Pero ¿una jauría de galgos corriendo es un evento cultural? No sé. Yo seré impopular y además inculto pero confieso que en mi perra vida (es un decir…) vi una carrera de galgos. Por otro lado, como dijo la Mole Moli – que sin duda es un importante representante de la cultura popular – no es cuestión de hablar mal de los burreros, pero, realmente, ¿qué tiene una carrera de galgos que no tenga una carrera de caballos? [5] Está bien que el Jockey Club sea más paquete y machista, con lo que algún intelectual de izquierda podría argumentar que el hipódromo es burgués y oligarca mientras que el galgódromo es nacional y popular – por no decir proletario y revolucionario – con lo que prohibirlo es un atentado contra las posibilidades de esparcimiento de las clases pobres, sojuzgadas y explotadas por el imperialismo de la codicia capitalista global y etcétera.

Sin embargo, los burreros que yo conocí fueron todos muy aceptablemente nacionales y populares y, si bien últimamente los caballos ya no son lo que eran en sus buenas viejas épocas, otorgar medalla, aplauso, beso y copa por hacer correr caballos por un lado y enchufarte 4 años de cana por hacer correr perros por el otro no deja de ser un poco desequilibrado. ¿No les parece?

¿Que hay apuestas detrás de las carreras de galgos? ¡Y qué! ¿Acaso detrás de las de caballos no hay apuestas? Y no sólo en los hipódromos. Hablando de carreras nacionales y populares, ¿nadie oyó hablar nunca de las carreras cuadreras? En Chubut y Santa Cruz a mí me contaron historias de tipos que llegaron a perder hasta una estancia apostando a esas carreras. Puede que ésa sea una especie de leyenda rural algo exagerada pero así y todo, que yo sepa, la cultura popular de los galgos nunca generó tangos como el que a Carlos Gardel le hizo decir: "Por una cabeza, de un noble potrillo, que justo en la raya, afloja al llegar...". Como que tampoco un galgo hizo quedar a nadie en "Pampa y la vía.". [6] Lo único que se hizo nacional y popular de los galgos es el "correr la coneja"; un deporte que practican muchísimos argentinos aun cuando maldita la gracia que les hace.


Pero seamos justos, hay compensaciones. La cultura nacional y popular de doña Diana Conti ya no podrá gozar de carreras de galgos pero, en compensación, los legisladores de la ciudad de Buenos Aires aprobaron el proyecto de ley que permite a quienes viajan en el subte y el premetro llevar sus mascotas los fines de semana y los feriados fuera de la hora pico. [7] Como todos podrán apreciar, ¡es un enorme avance! Reconozcámoslo.

La pregunta que yo me hago es: nuestros insignes legisladores, ¿no tienen nada mejor que hacer? ¿No se les ocurre nada más importante para tratar un jueves pasada la hora de las brujas? ¿No hay temas más urgentes y más importantes en la República Argentina que las carreras de perros?

Recuerdo que hace un tiempo atrás, la gran discusión parlamentaria giró alrededor de una ley sobre la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. [8] ¿Y por qué no una Fiesta Nacional del Chambergo? O la Fiesta Nacional de las Botas de Potro. O de la bombacha. Aunque esta última habría que reglamentarla con mucho cuidado porque se presta a confusiones de género.

Y a todo eso, solo poco después de aumentarse generosamente los sueldos con el "dietazo" [9], hubo que cerrar el Parlamento por una semana entera porque unos 500 egregios politicastros y sus amigotes se fueron de joda a los EE.UU. para no perderse el circo de la votación del próximo presidente norteamericano. [10] Claro que, después de conocerse el resultado, más de uno volvió con cara de haberse tragado un sapo.

Pero repito la pregunta: ¿No tenían nada mejor que hacer?

Aunque, quizás, ésa no es la pregunta correcta.

Quizás la pregunta a hacer es: discutir leyes inútiles y chicanearse entre ellos ¿es lo único que saben hacer?

¿Y encima nosotros vamos y les pagamos un sueldo? ¿¡Con aumento!?


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NOTAS:
1)- https://www.pagina12.com.ar/3578-aprobaron-la-prohibicion-de-las-carreras-de-galgos
2)- http://www.lanacion.com.ar/1957059-carreras-de-galgos-diana-conti
3)- http://www.clarin.com/politica/Conti-defendio-carreras-estallo-portenitos_0_1688831120.html
4)- http://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2016/11/17/los-famosos-que-festejaron-la-prohibicion-de-las-carreras-de-galgos/
5)- http://tn.com.ar/show/basicas/la-furia-de-la-mole-moli-con-tinelli-por-las-carreras-de-galgos-si-lo-cruzo-lo-cago-de-una-cachetada_755354

6)- https://sigificadoyorigen.wordpress.com/2010/04/30/estar-en-pampa-y-la-via/
       http://www.clarin.com/ciudades/Pampa-via-cruce_0_754724588.html
7)- http://www.infobae.com/sociedad/2016/11/17/las-mascotas-podran-viajar-en-los-subtes-portenos/
8)- http://www.telam.com.ar/notas/201609/163107-diputados-aprobo-declarar-a-la-fiesta-del-poncho-como-patrimonio-cultural-de-la-nacion.html
9)- http://www.perfil.com/politica/que-diputados-votaron-a-favor-y-en-contra-para-debatir-el-aumento-de-sus-dietas.phtml
10)- http://www.ambito.com/862054-piden-informes-a-parlamentos-para-saber-quien-financio-viajes-de-diputados-y-senadores-a-eeuu



viernes, 18 de noviembre de 2016

20 DE NOVIEMBRE

La humanidad le debe más
a las derrotas gloriosas

que a las victorias inmerecidas.

La solitaria cruz de Ñandubay

Campo de gloria

Allá al fin de la Vuelta, donde ya por vez última
Refleja el Paraná campesinas barrancas,
Gira en hondos remansos, y sesgado al oriente,
Por el dédalo isleño se desliza hacia el Plata,
Viejo campo de gloria la heredad solariega
Tiende en prados y bosques y tersura de aguas,
Donde, pronto hará un siglo, combatientes heroicos
Defendieron la Vía primordial de la patria.

Si en defensa del paso, baterías ligeras
Tuvo el jefe argentino que oponer a la escuadra,
No apocó a sus valientes esa lucha imposible
Del cañón de marina y el cañón de campaña.
Y alza aquí su baluarte, cierra ahí nuestro río
Con la triple cadena de su puente de barcas,
Y contiene a las naves con tormenta de fuego
Mientras queda un soldado, y un cañón, y una bala…

¡Pasa, quilla extranjera: será breve tu orgullo!
Del arrojo tremendo, del martirio sin tacha,
Diga sólo la Historia: “Fueron mil defensores,
Y quinientos, aquí, para siempre descansan”…
¿Qué importa que los héroes arbolaran tu insignia,
Roja Federación que ese día eras santa?
¡Vergüenza al argentino que no estuvo, en su hora,
Con el “tirano” criollo frente al gringo pirata!

Hoy, pacíficas naves van por ti, río inmenso,
Y apoyáis altos muelles, nemorosas barrancas,
Que a colmar las bodegas, para el hambre del mundo,
Desde aquel llano fértil al canal se adelantan.
Nada es eco de antaños, ni recuerda que un día
Fueran campo de horror estos campos de gracia.
Sólo, acaso, el labriego, su azadón virgiliano
Mella en huesos antiguos y en herrumbre de armas.

Ni más piden los bravos, su laurel ya ceñido,
Pues cayeron en pro de la tierra sagrada,
Y hoy, llamada a respeto, sabe la ávida Europa
Que no es cosa de nadie nuestra próvida Pampa.
Mas, la Patria no olvide que allanó a su bandera,
Con derrota fecunda, la victoria cercana,
Esa hueste indomable que luchó en Obligado
Y que duerme a la sombra de una cruz solitaria…

Carlos Obligado

El poema de la Vuelta de Obligado, Buenos Aires, El Ateneo, 1949, págs. 72-73.


sábado, 12 de noviembre de 2016

TRUMP


Oh my God! ¿Y ahora qué hacemos?  

Como dicen en el barrio: calavera no chilla.

Usualmente la reacción de las personas que se equivocan en sus predicciones suele ser la de pretender que, en realidad, no se equivocaron. Yo podría tratar de argumentar que al fin y al cabo Hillary sacó más votos que Trump [1] y que la victoria de éste se debe al perverso sistema del colegio electoral norteamericano y no a la votación en sí porque bla, bla, bla, bla …

Sería perfectamente estúpido, por supuesto. En mi articulejo anterior aposté a que "las próximas elecciones presidenciales norteamericanas las gana Hillary Clinton". Pues no las ganó. Punto. No hay argumento, por retorcido que sea, que pueda cambiar eso. Lo que corresponde, entonces, es pagar la apuesta y callarse la boca. En todo caso corresponde también averiguar la razón del error. Es una forma de aprender. Y hasta quizás sea la mejor forma. Porque se aprende más de los errores que de los aciertos. Claro que para eso hay que hacer algo que mucha gente no quiere hacer: reconocer que ha cometido un error.

Por eso: calavera no chilla. Paga y se la banca. (Aunque, digamos la verdad, tampoco fue tan dramático. Las "gastadas" fueron por demás amistosas y me divertí un buen rato. No exageremos).

¿Por qué le erré con mi predicción? Por algo muy simple en realidad: mi herramienta de análisis ya es obsoleta. Hasta la última elección de Obama funcionó aceptablemente bien. Uno iba, se fijaba en el dinero invertido en la campaña electoral y el candidato que más dinero ponía, ése ganaba. O lo hacían ganar de prepo como sucedió con George W. Bush hace tan solo 16 años atrás.

Además, el fenómeno del candidato que obtiene más votos reales pero pierde porque el candidato con menos votos consigue más representantes en el Colegio Electoral es algo muy viejo en la política norteamericana. Pasó al menos cuatro veces antes de esta elección. En 1824 Andrew Jackson obtuvo más votos pero menos representantes y perdió frente a John Quincy Adams. En 1876 Samuel Tilden perdió frente a Rutherford B. Hayes. En 1888 Grover Cleveland perdió frente a Benjamin Harrison. Y en el 2000, como ya vimos, Al Gore perdió frente George W Bush. Lo que importó siempre fue el dinero invertido y la estrategia de inversión. Al poner los grandes cañones electorales y publicitarios en Estados que envían muchos electores nunca importó demasiado perder en Estados que envían solo unos pocos electores. Pues ésta es una de las cosas que ya no funcionaron. Los grandes cañones electorales y publicitarios demostraron tener muy poca eficacia.

En materia de prensa escrita, por ejemplo, a Hillary la respaldó toda la artillería pesada de 229 diarios y 131 semanarios. En ese rubro Trump apenas si contó con 9 diarios y 4 semanarios. ¿Dónde está, entonces, la diferencia que explica el triunfo de Trump?  Está en Internet. Está en las redes sociales. Está justo en el ámbito que no revisé como es debido porque pensé (equivocadamente) que el mundo virtual todavía no tenía una fuerza decisiva y que, en todo caso, el establishment norteamericano podría manejarlo con un ejército de trolls fáciles de alquilar. Pues no fue así, sea porque la dirección de la campaña de Hillary cometió el mismo error que yo, sea porque los trolls de Trump se manejaron mucho mejor que los de Hillary (incluso siendo probablemente menos en cantidad), la cuestión es que cuatro días antes de las elecciones, Trump ya tenía 11,9 millones de "me gusta" en Facebook y 12,9 millones de seguidores en Twitter mientras Clinton llegaba a 7.8 millones en Facebook y a 10.1 millones en Twitter. [2]

Estos números, por supuesto, no lo explican todo, ni mucho menos. Pero son varios los analistas que señalan el intensivo uso de las redes sociales por parte de Trump. Pepe Escobar, que es un muy buen analista y que siempre tuvo una rara capacidad para ver más allá de las apariencias, lo publica con todas las letras: "Trump ganó la Casa Blanca vía los medios sociales; los grandes medios principales nunca lo vieron venir." [3]

Tampoco lo vieron venir los encuestadores, aunque las fallas de las encuestas ya no son nada raras y, en algunos casos al menos, hasta han sido deliberadas para favorecer a algún candidato. Así y todo, no deja de llamar la atención que, a pesar de una tecnología cada vez más sofisticada que debería llevarlos a acertar cada vez más, los encuestadores aciertan cada vez menos. Le erraron con el Brexit, le erraron también con Colombia y ahora le erraron con Trump. [4] Muchos se preguntan cómo ha sido esto posible. La respuesta no es simple pero podría resumirse en:
  • Demasiada atención puesta en las masas urbanas de las grandes ciudades e incluso hasta solo en determinados sectores de esas poblaciones urbanas.
  • Mucha gente está harta de las encuestas (especialmente de las telefónicas) que preguntan por cualquier cosa: desde qué canal de TV estamos mirando hasta cual es nuestro grado de satisfacción con el intendente de nuestra zona. El hartazgo lleva luego con frecuencia a contestar cualquier gansada.
  • Si todos los medios masivos de difusión insisten en que un candidato es impresentable, quienes piensan votar por él  no siempre lo confesarán. Es el llamado "voto vergonzante" y tuvimos ejemplo de ello en nuestro país. Recuerden: cuando en 1995 Menem ganó su segundo mandato en primera vuelta todos nos preguntamos "¿Pero quiénes fueron los que votaron por este tipo?".  [5]
  • Y por último tampoco dejemos de considerar que las encuestas mismas son una herramienta de presión que puede utilizarse para fabricar la opinión pública en lugar de reflejarla. Si seis encuestadores dicen que Fulano no llega, muchísima gente puede terminar opinando que, efectivamente, Fulano no llegará; y a nadie le gusta apostar a perdedor. En última instancia, como decía Bernard Shaw, las estadísticas constituyen el arte de mentir con cifras y no es nada tan difícil amañarlas. [6]
El método de las encuestas está empezando a ser por lo menos tan obsoleto como mi método del dinero invertido en la campaña. La prueba está – otra vez – en Internet y el secreto se llama "Big Data" (Datos Masivos o Macrodatos), que consiste en almacenar enormes cantidades de datos y luego buscar modelos o patrones reiterativos dentro de esa masa de datos. Por ejemplo, si consiguiese armar una base de datos con todos los registros de ventas de todos los supermercados de Buenos Aires, no me costaría nada determinar qué marca de aceite comestible es la más vendida, o en qué zona de la ciudad la gente gasta más plata en el supermercado, o a cuanto asciende en pesos una compra promedio. Yo sabía que esto podía hacerse con la técnica del llamado "data mining" [7]. Lo que no sabía, y me vengo a desasnar ahora, es que esto mismo se puede aplicar a las redes sociales para averiguar las tendencias de la gente que participa en ellas.

De hecho, una de las pocas empresas que correctamente predijo el triunfo de Trump es justamente una empresa dedicada al "Big Data". La firma inglesa Cambridge Analytica con sede en Londres [8] ya semanas antes de la elección observó un significativo avance de Trump en Estados como Ohio, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin que pertenecen al llamado "Cinturón Industrial" de los EE.UU.  A partir de esos datos la firma profundizó su análisis y terminó haciendo el pronóstico correcto. Según Matt Oczkowski, director del equipo que intervino en el proyecto, "Donald Trump no es el típico candidato republicano, de modo que no se le puede aplicar la misma demografía de personas que en 2012 votaron por Mitt Romney. [...] La norma histórica de personas consideradas probables votantes republicanos nunca nos hubiera revelado quién ganaría esta elección". [9]

Para mí, la gran lección a aprender es que hay que prestarle cada vez más atención a Internet y a las redes sociales. Ya no se trata de un espacio de experimentación, de exploración y de esparcimiento. Decididamente es, cada vez más, una herramienta útil para múltiples fines. Y hay que aprender a usarla a fondo porque muchos procesos del futuro pasarán – como que varios del presente inmediato ya pasan – inevitablemente por ahí.

Básicamente no cuesta mucho entender el "efecto Internet" en política. Uno de sus principales aspectos es que permite calibrar con bastante precisión la aceptación que puede tener un criterio o una idea. Quienes tienen más o menos mi edad recordarán nuestras buenas viejas épocas del mimeógrafo y el panfleto de entrega manual. En aquellos tiempos, al final uno siempre se quedaba con la sensación de ser el único imbécil, último orejón del tarro, que peleaba contra molinos de viento con ideas que le importaban un pito a todo el mundo. En esas condiciones, con esas herramientas, resultaba completamente imposible pelear contra los cañones de grueso calibre que disparaban desde los grandes medios.  Era la época inmediatamente posterior a la de Jauretche cuando escribió aquello de "... dice La Nación, dice La Prensa..." Uno decía algo diferente y terminaba creyendo que estaba irremisiblemente solo con sus ideas trasnochadas.

Pues Internet nos permitió darnos cuenta de que no es así. No estamos solos. Es más: no solamente no estamos solos sino que somos unos cuantos. Cuando miro las estadísticas de este blog a veces me sigue costando creer que tanta gente se tome el trabajo de ingresar aquí  para enterarse de lo que Denes Martos tiene para decir. Y no lo digo para hacerme autobombo. Una, porque no me la creo y dos, porque por más que el número de mis lectores en Internet sea muy superior al que jamás conseguiría con las tradicionales impresiones en papel, me queda perfectamente claro que – medido en términos justamente de Internet – el tráfico de este blog es modesto. Pero es bueno saber que todos ustedes están ahí y que, aunque meta la pata hasta el cuadril con mis apuestas, no soy un lobo solitario aullando en el desierto.

¿Por qué ganó Trump? Para tratar de entenderlo, lo primero que hay que tener presente es que los EE.UU. no son un país. Son dos países sobre el mismo territorio. Uno de ellos es la USA real, con gente que tendrá su identidad, su idiosincrasia y sus características propias como las tiene la población de cualquier país del mundo pero que, en lo esencial, no tiene una dinámica política y social demasiado diferente a cualquier otro país de Occidente. El otro es la USA imperial – o al menos con pretensiones imperiales – regenteado por una plutocracia que, dotada de un inmenso poder financiero, se cree capaz de dictarle el comportamiento político y económico a todo el resto del mundo.

Lo que sucedió el 8 de Noviembre pasado fue simplemente que la Norteamérica real le ganó la cuerda a la Norteamérica imperial. Emergió de pronto la Norteamérica profunda, harta y cansada de los experimentos globalizadores, pseudoimperiales, políticamente correctos y rematadamente hipócritas que empujaron a la Norteamérica real a perder posiciones y a empobrecerse paulatinamente. De repente los verdaderos pobladores de "la tierra de los libres y el hogar de los valientes" [10] se hicieron presentes y expresaron su hartazgo a pesar de la presión del establishment plutocrático internacional y la histeria de los intelectuales de la decadencia.

Lo más interesante de todo es que este fenómeno no es ni único ni totalmente nuevo. En los últimos tiempos viene dándose con sorprendente frecuencia. El UKIP en Inglaterra, Marine Le Pen en Francia, el AfD en Alemania, el Jobbik en Hungría y varios movimientos similares en otros países revelan la existencia de una importante cantidad de personas que no están para nada conformes con el famoso Nuevo Orden Mundial que la plutocracia norteamericana quiere imponer con la colaboración del liberalismo de izquierda. Un Nuevo Orden Mundial que solo ha tenido éxitos bastante parciales últimamente si consideramos el fracaso de la "primavera" árabe, el avance del coloso chino y la independencia hasta ahora invulnerable de la Rusia de Putin, tan solo para citar lo más obvio. Gracias a la hipocresía liberal, en casi todos los países democráticos, o supuestamente democráticos, puede apreciarse un país real debajo del país formal.

Y aquí es donde me surge la gran pregunta: ¿En qué medida es auténtico Donald Trump? ¿Es realmente representante de la Norteamérica real y profunda o es tan solo una válvula de escape permitida por el poder imperial para que los disconformes descarguen  algo de presión? En los grandes bancos de cerebros –  tanto los del Council on Foreign Relations como los de la Rand Corporation, la Trilateral Commission, los Bilderberg, George Soros y su Open Society Foundations  y habría unos cuantos más para citar – ¿nadie, pero nadie se dio cuenta del gran descontento de una masa importante de la población real norteamericana? Me cuesta mucho creerlo. Como que también me cuesta horrores creer que nadie en la Norteamérica imperial pudo sacar de la galera un candidato mejor que Hillary Clinton. ¿Nadie se dio cuenta de que Hillary, una mujer con la simpatía de una iguana y la calidez de un bloque de hielo, no podía detener a un supuestamente rebelde cowboy norteamericano que se mofaba de las letanías políticamente correctas y expresaba libre y desfachatadamente lo que piensan millones de norteamericanos que todavía (o ya no) tienen el cerebro (completamente) lavado?

Repito la pregunta: ¿en qué medida es auténtico Donald Trump? ¿En qué medida es realmente lo que pretendió ser durante la campaña? No sé. Puedo equivocarme otra vez. Pero así como en Enero 2009 no me equivoqué por mucho cuando opiné sobre el recién elegido Obama y dije que no sería más que el CEO del establishment plutocrático, [11] realmente creo que es muy difícil que Trump sea el hombre capaz de poner a los plutócratas en su lugar y dar vuelta toda la política norteamericana. En primer lugar el hombre no es un político. Jamás tuvo ni ejerció un cargo público de modo que es un perfecto advenedizo en ese mar de arenas movedizas que es la política norteamericana. Y, en segundo lugar, estimo que todavía es demasiado pronto. A menos, por supuesto, que estalle una crisis indetenible, creo que el poder anti-sistema en EE.UU. (y no solo en EE.UU.) necesita todavía más tiempo para establecerse, fortalecerse y consolidarse. Todavía quedan unas cuantas vallas por superar para poder decir que la plutocracia financiera internacional ha quedado finalmente derrotada. Y es muy difícil que un advenedizo como Trump consiga liderar esa victoria. No estoy diciendo que esa victoria es imposible. Si creyera eso no estaría escribiendo esto aquí. Lo que no creo es que Trump sea el hombre y éste ya sea el momento.

Por más que sea muchísimo más flexible, a la larga el capitalismo colapsará del mismo modo en que se derrumbó el comunismo. Y por la misma razón: porque es inviable e insostenible en el largo plazo. Pero no creo que ese derrumbe sea tan inminente como para que le toque justo a Trump. Sigo pensando que, en última instancia, tanto Trump como Hillary no han sido más que payasos del mismo circo cuyos dueños están haciendo malabarismos para sostener el espectáculo. Cada día les cuesta más mantener funcionando el show, es cierto; pero todavía lo sostienen.

Por eso, finalmente, yo que Trump tendría cuidado. Llegar al puesto de presidente es una cosa; ejercer el poder es otra muy diferente y el poder real norteamericano tiene métodos bastante expeditivos de deshacerse de los presidentes que no le son funcionales. Hasta ahora mataron a cuatro (Lincoln, Garfield, MacKinley y John F. Kennedy) más un posible quinto (Harding) y casi un sexto (Ronald Reagan con 4 atentados, hasta que por fin entendió). [12] Y cuando eso no funciona, no conviene o resulta imposible, siempre queda el recurso que le aplicaron a Nixon.

Esperemos a ver el final de la película.

Gracias a todos por leerme.

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NOTAS
1)- A las 15 hs GMT del 9 de Noviembre,  Hillary tenía 59,299,381 votos en total mientras que Trump cosechaba 59,135,740 sufragios. Había, pues, en ese momento 163,641 votos a favor de Hillary.
Cf. p.ej. http://metro.co.uk/2016/11/09/hillary-clinton-actually-got-more-votes-than-donald-trump-but-he-still-won-the-election-6247216/ 
2)- http://www.revistaanfibia.com/ensayo/los-diarios-hillary-los-fans-trump/
3)- https://www.rt.com/op-edge/366026-us-trump-markets-down/
4)- http://www.clarin.com/opinion/Ir-Hillary-volver-Trump_0_1684631524.html
5)- Cf. http://entrama.educacion.gov.ar/uploads/documentos/las_elecciones_de_1995/documento_1.pdf
6)- Ver Darrell Huff Como Mentir con Estadísticas. La Nueva Editorial Virtual, 2014
7).. "Minería" o explotación de datos. http://www.sinnexus.com/business_intelligence/datamining.aspx
8)- https://cambridgeanalytica.org/
9)- Cf. http://mashable.com/2016/11/10/donald-trump-polling-data/#qarjxcgcUSqQ
10)- "the land of the free and the home of the brave" . Estrofa-estribillo de The Star-Spangled Banner, el himno nacional de los Estados Unidos.
11)- Ver mi artículo ¡Agárrense y no hagan olas! de Enero 2009 en Doce Buenos Años, La Editorial Virtual, pág.561
12)- Ver otro artículo mío de Noviembre 2003 Yo no creo en brujas, pero que las hay.... en Doce Buenos Años La Nueva Editorial Virtual, 2014, Págs. 235 y ss.




viernes, 4 de noviembre de 2016

HILLARY O TRUMP

Las elecciones están impulsadas
por las mismas compañías que
venden dentífricos por televisión.
Noam Chomsky

Para predecir el resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas hace años que tengo una "cábala" que, hasta ahora, nunca me ha fallado. Es simple: consiste en averiguar quién puso más dinero en la campaña. El que más dólares invirtió, ése gana. Repito: nunca me falló. Una sola vez creí que no se daría: fue en noviembre del 2000 con la elección de George W. Bush. Pareció que iría a perder pero, a último momento, su hermanito en Florida le tiró un salvavidas y lo sacó a flote.  Quizás la historia se repita pero esta vez con Hilary. O con Trump. Florida, en todo caso, sigue siendo el Estado crítico.


Para las elecciones del próximo martes 8 de Noviembre el panorama de los gastos de campaña era el siguiente al 28 de octubre 2016. [1]

Donald Trump

. Comité de Campaña Grupos Externos Suma
Total recaudado $247,541,449 $59,389,531 $306,930,980
Total gastado $231,546,996 $54,023,785 $285,570,781
Efectivo en mano $15,994,454 $5,365,745 $21,360,199
Deuda $2,086,572

Dinero gastado por organizaciones externas en campañas referidas a Trump:
Total a favor de Trump:        $   96,827,167
Total en contra de Trump:    $242,564,004
Total general:                        $339,725,797


Hillary Clinton

Comité de Campaña Grupos Externos Suma
Total recaudado $497,808,791 $189,453,103 $687,261,894
Total gastado $435,367,811 $173,745,425 $609,113,236
Efectivo en mano $62,440,979 $15,707,678 $78,148,657
Deuda $111,238

Dinero gastado por organizaciones externas en campañas referidas a Hillary:
Total a favor de Hillary:        $   55,550,797
Total en contra de Hillary:    $   76,032,303
Total general:                         $ 131,865,735


Basta un análisis muy superficial para ver cómo Hillary ha gastado 609,113,236 dólares en su campaña mientras que Trump gastó solamente 285,570,781.

Además, los partidarios de Hillary gastaron 242,564,004 dólares en campañas contra Trump mientras que los partidarios de éste solo gastaron  76,032,303 dólares en campañas contra Hillary.

Con todo, caben algunas aclaraciones. Estos números son los "oficiales", consignados por la Federal Election Commission (Comisión Electoral Federal). Es el dinero "en blanco" declarado y registrado. Por supuesto que además de estos dineros hay toda una cantidad de dinero "en negro" que se vuelca a operativos de prensa, campañas de acción psicológica y otras iniciativas relacionadas con el proceso electoral pero de manera indirecta. De cualquier modo, las sumas efectivamente volcadas a la campaña son significativamente mayores que las aquí consignadas y nada nos garantiza que el total general real mantenga la misma proporción que el aquí expuesto. En otras palabras: si Trump volcó mucho "dinero negro" en su campaña y Hillary tan sólo un poco, la diferencia real entre ambos obviamente disminuye y – al menos en teoría – hasta podría revertirse.

Lo otro que también debería ser tenido en cuenta es el efecto Internet que, obviamente, no está reflejado en forma adecuada en estos números. Internet es un factor no-tradicional en la política mediante el cual con relativamente muy poca inversión se puede lograr una enorme difusión e influencia. De modo y manera que Internet conspira contra la efectividad de mi "cábala" ya que, lo confieso, ignoro totalmente cuanta presión pusieron los candidatos en las redes del mundo virtual.

La cuestión es que, si se mantiene la "lógica" tradicional de las elecciones norteamericanas anteriores, la candidata ganadora es, sin duda alguna, Hillary Clinton. Por otra parte, si vence Donald Trump, ello será prueba de que toda la "lógica" electoral de la plutocracia norteamericana ha cambiado y que en el futuro tendremos que ajustar nuestro criterio de interpretación a las nuevas realidades.

Hasta ahora, esa "lógica" era: gana el candidato que más plata mete (y, si tiene algún problemita, lo hacemos ganar igual). Hoy, sin embargo, la sola existencia de un candidato como Trump puede leerse de dos maneras: o bien A)- está puesto para representar al patoterismo norteamericano y asustar a la mayoría electoral empujándola a votar por Hillary como única alternativa; o bien B)- Se lo ha dejado crecer para no perder el control sobre la maquinaria electoral y, si gana, se especula con marcarle bien la cancha más tarde  – cuando ya ocupe la Casa Blanca – vía el Legislativo, el Judicial, los compromisos internacionales del Departamento de Estado y los lobbies del aparato militar-industrial.

Cuál de las interpretaciones es la correcta, eso es algo que solamente podremos saber después del próximo 8 de Noviembre.

Así y todo acepto el reto que me lanzaron unos amigos y daré mi pronóstico. Me puedo equivocar. Por supuesto que sí. Y encima tendría la mala pata de equivocarme justo la primera vez que hago público un pronóstico sobre este tema. Pero una apuesta es una apuesta y aquí está la mía: apuesto a que las próximas elecciones presidenciales norteamericanas las gana Hillary Clinton.

Después del 8 de noviembre la seguimos.

Para esa fecha al menos ya sabremos quién tiene que pagar el asado. 


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NOTAS
[1] -   )- Cf. Federal Election Commission
http://www.fec.gov/
y también:
https://www.opensecrets.org/pres16/candidate?id=N00023864
https://www.opensecrets.org/pres16/candidate?id=N00000019