lunes, 17 de julio de 2017

HOGAR Y FAMILIA

Estamos en este mundo para que,
en algún lugar, podamos sentir
que hemos hallado nuestro hogar.
Aron Tamási
(1897–1966)

El problema del hogar, sin duda alguna, es complejo; y no por casualidad la protagonista central del tema es la mujer.

Imagínense a una mujer adulta frente a un funcionario burócrata respondiendo a las preguntas de un formulario:

-- ¿Profesión?
-- Ama de casa.

¿Pueden imaginar la cara del burócrata? Yo sí. La he visto un buen par de veces. Levanta las cejas, pero no la cabeza, y mirando un poco de abajo hacia arriba se queda un instante como preguntando: "¿Nada más?" Faltaría que diga "¿Solo eso? ¡Pobrecita!" No lo dice, pero su cara lo está gritando. El burócrata no tiene ni la más repálida idea del enorme esfuerzo, trabajo y dedicación que requiere ser una ama de casa a tiempo completo – y ni hablemos de ser una buena ama de casa – pero la sola idea de ser "solo y nada más que" una ama de casa le suena a algo así como sinónimo de "personal doméstico gratuito en relación de esclavitud".

Podemos girar la cuestión y mirarla desde otra faceta. Imagínense el diálogo entre dos amigas contemporáneas que están por terminar el colegio secundario.

--  ¿Y? ¿Decidiste ya qué carrera vas a seguir?
--  No. La verdad es que todavía no...
--  Mirá, decidite. Hoy por hoy no podés andar sin título.
--  ¿Y por qué? ¿Qué tiene de malo no tener un título?
--  Es que quedás indefensa. ¿De qué vas a trabajar? ¿Cómo vas a hacer para ganar plata y mantenerte? Si no tenés un título vas a estar obligada a depender de un hombre y pasártela fregando y lavando platos toda la vida. Y eso si tu marido gana lo suficiente como para mantener la casa. Porque si no, vas a tener que trabajar de vendedora en un negocio por dos pesos con cincuenta para complementar el sueldo de tu marido y encima vas a tener que fregar y lavar los platos igual. No nena. Haceme caso. Conseguite un título.

Giremos la cuestión de nuevo. Mirémosla del lado del varón. Un varón al que le han dicho que la plata grande no se hace trabajando; un varón que compara los ingresos del futbolista, del guitarrista de rock, del piloto de Fórmula 1, del capo narco, del macho alfa de la farándula, del banquero, del especulador, o del político de turno con los del médico, el maestro, el ingeniero, el policía o el profesor universitario. Un varón que, si después de eso todavía se anota en alguna carrera, es porque, o bien tiene realmente una vocación muy fuerte, o bien no encontró la forma de engancharse en alguna de las otras opciones y, dentro de todo, no quiere convertirse en el "nini" que ni estudia ni trabaja.

Después, claro, la vida se encarga de que esa mujer y ese varón se encuentren. En algún momento dado se forma una pareja. En algún momento la pareja deviene en matrimonio. Y como la plata no alcanza ambos tienen que salir a trabajar. Además, sería ridículo pensar que la mujer, con un título universitario en su haber o cerca de obtenerlo, se va a quedar en un departamento de un ambiente para jugar a la ama de casa. Así, ese departamento se convierte en un dormidero. De día no hay nadie porque ambos trabajan; de noche se juntan, al día siguiente se repite el ciclo cinco veces y los fines de semana se hace el mantenimiento de lo que no se pudo hacer los cinco días anteriores y, en una de ésas, puede haber una visita a los padres, a la quinta de un amigo o a salir a comer por ahí, siempre y cuando no sea fin de mes.

Y en algún momento, si no irrumpe una frustración que termina en separación o divorcio,  el matrimonio se convierte en familia. Aparece una criatura con sus necesidades y sus exigencias. Los que antes eran amantes se convierten en progenitores con las diferentes obligaciones y responsabilidades de madres y padres. El departamento de un ambiente empieza a tener fecha de vencimiento. Dentro de muy poco hará falta más espacio. Pero "más espacio" significa más dinero. Ni pensar en dejar de trabajar. Pero, si la madre sigue trabajando, ¿quién se hará cargo de la criatura? No se la puede dejar sola en el dormidero, obviamente. ¿Una guardería? ¿Alguna de las abuelas? ¿Una niñera? ¿Algún personal doméstico multipropósito?  ¿Alguna combinación de soluciones intermedias?

Sea como fuere, luego de un tiempo la madre vuelve al trabajo. Lo necesita. De otro modo los números de la familia no cierran. Aun cuando una parte sustancial de sus ingresos se vaya en gastos de guardería, personal doméstico o alguna otra solución adoptada. Además, es una profesional. Para eso se rompió el alma estudiando durante años. Para eso se conquistó, con mucho esfuerzo, una posición que le permite sentirse libre, dueña de su propio dinero, y respetada – quizás hasta envidiada – por las demás mujeres. O al menos eso es lo que ella cree.

Y con el hombre sucede algo muy similar. Antes se sentía responsable por su mujer; ahora se siente responsable por su mujer y su hijo o hija. Si antes apenas conseguían llegar a fin de mes, ahora los gastos son mayores. Hace falta más plata por mes. Va a necesitarse más todavía en el futuro cuando haya que mandar al chico a la escuela y ni hablemos de si viene un segundo hijo... Hay que cambiar de trabajo por otro mejor remunerado. O conseguir otro trabajo adicional. O trabajar horas extras para mejorar los ingresos.  Resultado: el hombre estará fuera de su casa durante más horas que antes. Se convertirá en un misterioso ser que llega cuando su hijo ya está durmiendo y se habrá ido antes de que despierte. Como padre será un prodigio que ocurrirá solo los fines de semana.

En este ambiente, "la profesión", "el trabajo", se convierte en el casi indiscutido núcleo central de la existencia. La familia termina construyéndose a su alrededor, como una especie de objetivo secundario y muchas veces obstaculizante. Lo cual, obviamente, resulta favorecido por el hecho que muchas veces las actividades formadoras de opinión resultan ocupadas por personas que, aunque más no sea para auto-justificarse, proponen y defienden esta forma de vida.

Así y todo sin embargo, la verdadera búsqueda de todos los involucrados es la de hallar la felicidad; algo que la enorme mayoría de nuestra sociedad – tal como lo demuestran todas las estadísticas – solo puede imaginar en un hogar, desde el seno de una familia estable y armónica. Es lo que todos disfrutan cuando se jubilan. Es lo que todos añoran cuando es obvio que ya nunca lo tendrán. Hasta ahora no sé de nadie que, en su lecho de muerte, haya exclamado: "¡Ojalá hubiera estado más tiempo en la empresa, con los proveedores, con los clientes y con mis compañeros de trabajo!".

¿Qué clase de vida brinda este entorno? Es fácil sacar la cuenta. Un caso típico sería el de una persona que duerme 8 horas y trabaja 9 por día. Bien. Veamos. 8 horas de sueño más nueve de trabajo dan 17 horas. Si el viaje de casa al trabajo, entre colectivo y subte, o tren y subte, o alguna otra combinación lleva 1 hora y media, tenemos, entre una cosa y otra 3 horas de viaje por día. Van 17 +3 = 20 horas. Hay que comer, hay que bañarse, arreglarse, ocuparse de la canilla que gotea y de la bombita de luz que se quemó, de planchar la ropa para mañana, cocinar, etc. Seamos optimistas, pongámosle una hora para los hombres y más para las mujeres.  Resumen y total: de las 24 horas del día, con suerte queda algo así como el 10% del tiempo disponible para dedicarlo al hogar y a la familia. Con suerte.

El fuego del hogar.

La pregunta que, inevitablemente, uno se hace es: ¿vale la pena?

Sinceramente no lo creo. Lo que sucede es que, hasta ahora, había pocas posibilidades de escapar de ese entorno. O bien uno se iba a vivir al campo, o bien el hombre conseguía uno de esos raros trabajos que permitían mantener una familia sin el necesario aporte económico de la mujer.  Sin embargo, la cosa está cambiando y es principalmente gracias a la tecnología informática que está empezando a surgir una modalidad de trabajo desconocida hasta ahora: el trabajo desde la casa o, como lo llaman los norteamericanos, el "home-working".

A fines de 2016 y principios de este año, en los EE.UU. ya eran por lo menos 100 empresas importantes las que ofrecían trabajo en esta modalidad. [1] La lista incluía a Amazon, Teletech, Hilton Worldwide, Xerox, Dell, IBM, Wells Fargo, Aon, Adobe, Sodexo, Eaton, American Express, Motorola Solutions, Lenovo, JPMorgan Chase y varias más. [2] En los EE.UU. el porcentaje de trabajadores que realizan sus tareas parcial o completamente desde sus domicilios se incrementó de un 19% en 2003 a un 24% en 2015 según el Bureau of Labor Statistics. [3] En las profesiones relacionadas con administración, negocios, operaciones financieras y ocupaciones profesionales, los porcentajes fueron de 35% a 38% respectivamente. Además, el 68% de los trabajadores norteamericanos respondieron que esperan trabajar en forma remota en el futuro. [4]  Las industrias más proclives a considerar el trabajo remoto incluyen las de tecnología informática, medicina, salud, administración estatal y finanzas. Servicio al cliente, educación, capacitación y ventas también ofrecen puestos de trabajo en esta modalidad. El trabajo desde el domicilio bajo el modelo TRaD por sus siglas en inglés [5] está creciendo y ya es una alternativa seriamente considerada, en especial por las empresas de servicios. [6]

¿Terminaremos trabajando desde casa en el futuro? Muchos probablemente sí. Porque, por supuesto, esto no es para todos los oficios. No podría fabricar un auto desde mi casa. No podría ni pintarlo ni ensamblarlo, eso es obvio. Pero el departamento contable de la fábrica de autos seguramente tiene operaciones que se podrían hacer de manera remota y el área de Recursos Humanos también realiza operaciones que no tienen por qué hacerse necesariamente dentro de la empresa. Ni el cálculo de sueldos y jornales ni el diseño y mantenimiento de la Intranet de la compañía tienen que hacerse necesariamente dentro de la compañía misma. El departamento de Marketing podría trabajar con diseñadores gráficos remotos. Excluyendo los procesos de manufactura propiamente dichos, las posibilidades son amplias.

¿Lo haremos?

Creo que sí. Todavía falta desarrollo y cultura laboral en este sentido, sobre todo en nuestros países. Llevará tiempo y requerirá varios cambios, en especial de mentalidad. Pero la nueva generación, ésa que nació con la computadora ya en la cuna, poco a poco hasta irá presionando para hacerlo posible.
Porque este mundo, así como está hoy, es absurdo. Estamos más tiempo con extraños y hasta con completos desconocidos que con nuestras propias esposas, esposos, hijas e hijos. Y después nos lamentamos que el matrimonio y la familia resisten cada vez menos el embate de quienes se han propuesto hacerlos desaparecer.

La familia y el hogar
Porque, a diferencia de los matrimonios que no necesitan más que una vivienda, las familias necesitan un hogar. Y el hogar, tradicionalmente, era ese lugar en el que se mantenía encendido el fuego alrededor del cual la familia se reunía todos los días para comer, calentarse, charlar, divertirse, recordar anécdotas, comentar los hechos del día, discutir puntos de vista diferentes, intercambiar opiniones...  En pocas palabras, el hogar fue siempre el lugar en donde quienes se aman pueden estar juntos para comunicarse, para entenderse y para compartir.

Y creo que debe volver a serlo.

Porque, al igual que Aron Tamási, creo que en este mundo, en algún lugar, deberíamos poder sentir que hemos hallado nuestro hogar.

Y también creo que en ese hogar deberíamos poder vivir nuestras vidas junto a las personas que amamos.

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NOTAS:
1)- Cf. https://www.flexjobs.com/blog/post/100-top-companies-with-work-from-home-jobs-in-2016/
2)- Cf. https://www.flexjobs.com/
3)- https://www.bls.gov/opub/ted/2016/24-percent-of-employed-people-did-some-or-all-of-their-work-at-home-in-2015.htm
4)- https://www.flexjobs.com/blog/post/work-flexibility-milestones-infographic/
5)- "Telecommuting, Remote, and Distributed model" = Modelo telecomunicado, remoto y distribuido.
6)- https://trad.works/



martes, 6 de junio de 2017

SOBRE DAMAS Y CABALLEROS

Cualquiera puede ser heroico de vez en cuando
pero caballero es algo que hay que ser siempre.
Luigi Pirandello

Los atributos de una gran dama
siguen pudiendo encontrarse en la regla de las cuatro "S":
Sinceridad, Simplicidad, Simpatía y Serenidad.
Emily Post

En una de esas totalmente inútiles discusiones por Internet – de las que confieso que a veces participo cuando estoy muy aburrido y además me quiero divertir un rato – una de mis amables contertulias furiosamente feministas (lo de "furiosamente" es literal) me lanzó la pregunta retórica de "¿Qué es una dama?" tan solo para terminar auto- respondiéndose declarando con total solemnidad y decisión: "Yo no quiero ser una dama".

Bueno, no hay manera de obligar a alguien a ser lo que no quiere. Creo que es una lástima porque, si de poder sobre los varones se trata, creo que las damas de antaño tenían mucho más poder real sobre los varones que las euménides feministas actuales. Pero claro, siendo yo varón, y para colmo heterosexual, no creo ser la persona más adecuada para explicarle a una mujer qué es y cómo se comporta una dama. Lo que puedo intentar es contarles lo elemental acerca de qué es un caballero.

Será algo básico pero me referiré únicamente a lo esencial. Tan solo para que nos entendamos.

"La Investidura" por E.B. Leighton (1853-1922)
Por regla general los futuros caballeros eran designados durante alguna de las grandes festividades de la cristiandad, como la Navidad o la Pascua. En ocasiones, la ceremonia de la investidura se realizaba durante algún acontecimiento especial como, por ejemplo, el casamiento de algún miembro de la nobleza o de la realeza.

La ceremonia usualmente incluía un baño de purificación a la víspera tras lo cual el aspirante se vestía de blanco. A continuación comenzaba una vigilia de oración que duraba toda la noche y en la que el futuro caballeo velaba sus armas.

"La Vigilia" - J.Pettie (1839-1893)

El aspirante, arrodillado, juraba luego que respetaría un código de conducta por el que asumía los siguientes compromisos:
  • Siempre defendería a una dama
  • Diría siempre la verdad
  • Sería leal a su Señor
  • Sería devoto de la Iglesia
  • Sería caritativo y defendería a los pobres y a los desvalidos
  • Sería valiente
  • En campaña, dejaría su armadura y sus armas solo para dormir
  • Nunca evitaría un peligro por miedo.
  • Sería puntual para cualquier compromiso de armas, tal como una batalla o un torneo.
  • Al retornar a su hogar o a la corte de su Señor, siempre rendiría cuentas de sus aventuras o andanzas.
  • Hecho prisionero, rendiría sus armas y su caballo ante su oponente y no combatiría al mismo sin el consentimiento de éste.
  • Contra un solo oponente lucharía únicamente mano-a-mano.
Luego de ello, el maestro de ceremonia – que podía ser un noble, otro caballero, o incluso una dama de noble alcurnia – investiría al nuevo caballero tocándolo en los hombros con una espada.

"Beatriz invistiendo a Esmond" - Augustus Leopold Egg (1816-1863)

A continuación el caballero vestiría su armadura, recibiría su espada, montaría su caballo y participaría de algún torneo marcial en el que demostraría sus habilidades guerreras.

Las preguntas que a veces me hago son dos:
  • ¿Alguna de las feministas actuales tiene tanto poder sobre los hombres como lo tuvieron las damas que hasta podían armar a un caballero?
  • ¿Alguno de los hombres actuales se animaría a jurar que cumplirá lo exigido por el código de conducta de un caballero en sus exigencias esenciales?
Hubo un tiempo en el que las mujeres aspiraban a ser damas y los varones querían ser caballeros.
Esa época se extendió mucho más allá de las armaduras y los caballos de la Edad Media.

Sin embargo, parecería ser que hoy ese tiempo está agotado.

¿Creerían ustedes que se perdió para siempre?


lunes, 29 de mayo de 2017

TENEMBAUM Y EL DESFILE

Y, si llueve en tu desfile,
mira hacia arriba más que hacia abajo.
Sin la lluvia no existiría el arcoiris.
Gilbert K. Chesterton


Parece que el desfile militar del sábado pasado para conmemorar el 25 de mayo sacó de las casillas a algunos que sienten convulsiones de horror y espasmos de terror con solo ver un uniforme militar.

Empezando por doña Julia Mengolini que publicó sus "escalofríos" por twitter comentando:
No se ustedes pero a mí los aviones de combate sobrevolando la ciudad me da muy '55. Escalofríos. [1]  y siguiendo por Griselda Siciliani que lo manifestó en clave de pregunta: Todo bien con las tradiciones pero ésto no lo entiendo … Militares marchando ¿? [2]

Aparentemente las dos damas tienen problemas de comprensión. ¿Qué temía la Mengolini? ¿Que los escasos aviones que le quedan a nuestra Fuerza Aérea fueran a bombardear la Casa Rosada o a la Quinta de Olivos para matar al Mauri? ¿No se le ocurrió pensar que a lo mejor ni tenían con qué hacerlo? Querida Julia: ¿todavía no te diste cuenta de que nuestras Fuerzas Armadas están completamente desmanteladas? Esos aviones a lo mejor apenas si pudieron cargar los tanques de nafta para despegar en absoluto. Y ¿qué le resulta tan difícil de entender a la Siciliani? ¿Que los militares marchen? Y, sí; a veces suelen hacerlo. A veces lo hacen para ostentar lo que tienen, por ejemplo como lo hicieron los rusos – el 9 de mayo de 2017 apenas 16 días antes de nuestro desfile – para conmemorar su victoria sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial:


Y nadie les dijo nada. Aun cuando quedan muchos que todavía sienten escalofríos (de verdad) cuando escuchan el ruido de aviones militares sobrevolando las ciudades europeas y también hay todavía algunos millones de personas que no se sienten para nada cómodas con la idea de un ejército ruso de esa envergadura marchando por las calles. Especialmente cientos de miles de mujeres violadas por la soldadesca soviética que hoy son abuelas. Es decir: las que sobrevivieron. Pero, en fin. En su momento eso fue para aplastar a Alemania y, para eso, incluso hoy todo estaría permitido y tolerado.

Porque ésa es un poco la idea central del periodista Ernesto Tenembaum quien, subiéndose al comentario de la Siciliani, opinó en un artículo del diario Infobae que "... el desfile militar del sábado fue insensible e irrespetuoso." [3] Instrúyanse ustedes, estimados lectores: soldados argentinos desfilando un 25 de mayo por la Avenida Libertador es un espectáculo "insensible e irrespetuoso" según el canon políticamente correcto tenembauense.

¿Por qué? ¡Ah mis queridos lectores; buena pregunta! Lo crean ustedes o no, la razón por la cual los tenembaums despotrican contra el desfile argentino del sábado es más o menos la misma por la cual los mismos tenembaums se callaron la boca ante el desfile ruso. Los rusos vencieron a los alemanes que, como todo el mundo sabe, eran malos, pero tan malos que peores ya no podían ser. Digamos que eran algo así como la quintaesencia de la maldad, el summum malum de la Historia, y tanto es así que hasta hoy hay que vigilarlos muy de cerca (pregúntenle a la Merkel y a la NSA norteamericana) porque en cualquier momento les brota esa semillita de maldad y hasta son capaces de ponerse a desfilar a paso de ganso.

Pueden ustedes no creerme. No me voy a enojar por eso. Pero vean qué escribió nuestro Tenembaum para de alguna manera justificar su exabrupto inicial:
"Mucho antes de que se discutiera si fueron o no treinta mil los desaparecidos, el mundo entero debatió si los judíos asesinados durante el holocausto fueron o no seis millones. No hay una investigación histórica concluyente que determine un número exacto de víctimas." [4]
Ernesto, Ernestito, tené cuidado. Te vas a meter en líos. Acordate de lo que te digo. Si seguís concediendo que "no hay una investigación histórica concluyente" que determine la validez de los 6 millones vas a terminar desfilando junto a Norman Finkelstein que se animó a proferir la blasfemia que, para realmente aprender algo del holocausto, "... hay que reducir sus dimensiones físicas y agrandar sus dimensiones morales." [5] Desde entonces a Norman lo llaman "un judío que se odia a sí mismo".

Pero el tema de los 6 millones, o los 30.000 nuestros últimamente impuestos por ley (al igual que los 6 millones en varios países), es solo el preámbulo. Porque, luego de un excurso por Wagner, Richard Strauss, Baremboim, Zubin Metah (sic) y la música en Israel, llegamos por fin al meollo de la cuestión.  La cuestión, según Tenembaum es que lo central de todo el asunto es el dolor de las víctimas:
"Pero, en el medio de todo esto, están las víctimas, su dolor lacerante que, por momentos, produce consecuencias autoritarias: de eso no se habla, eso no se discute, eso no se mira, no se escucha, no se toca." [6]
Y, tanto como para suavizar un poco lo de las "consecuencias autoritarias" un poco más adelante agrega:
"No se trata de prohibir nada a nadie pero a veces, aunque parezca contranatura, el poder debe tener corazón. Y eso no es lo que ocurrió el sábado." [7]
En primer lugar no entiendo muy bien cómo es eso de "no prohibir nada a nadie" y al mismo tiempo establecer que "... de eso no se habla, eso no se discute, eso no se mira, no se escucha, no se toca." Cómo se logra eso último sin prohibirle "nada a nadie" me queda medio oscuro. Pero está bien, vaya y pase.

En segundo lugar, tampoco entiendo demasiado bien por qué un poder con corazón debe parecer "contranatura". A mí no me parece para nada antinatural un poder con corazón, con empatía, con solidaridad, con piedad, con comprensión y compasión. Al contrario. Lo que sucede es que, como lo señaló en su momento Max Weber, en materia política a veces se contrapone la ética de la convicción con la ética de la responsabilidad. [8] Pero posiblemente eso y sus consecuencias ya son algo demasiado complicado para que los tenembaums lo entiendan.

Y menos todavía entiendo por qué el dolor de las víctimas tiene que ser la piedra sacrificial sagrada sobre la cual hay que inmolar nada menos que a la Verdad. Porque si sobre el altar al dolor de las víctimas sacrificamos siempre a la Verdad, lo que obtendremos al final es tan solo mucho dolor y una gran Mentira. Una gran Mentira que, para colmo, no sirve para calmar ningún dolor. Lo lamento mucho por los tenenbaums, pero eso no lo debemos aceptar. Quienes todavía creemos en Alguien que dijo "yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", sabemos que a la Vida no se llega por el camino de la mentira. Quienes no están dispuestos a recorrer el Camino correcto ya están muertos antes de morir porque a la Vida se llega por el Camino de la Verdad.

Y en tren de mentiras acaso convenga señalar que Tenembaum sostiene que quienes tenemos más de 50 años podemos recordar los desfiles militares de nuestra infancia pero que esos desfiles "... desde 1983 no se realizaban". [9] Sencillamente no es cierto. Un solo dato: en mayo de 2010 bajo la presidencia de Cristina Fernandez de Kirchner tuvo lugar el desfile del bicentenario.


Que yo recuerde, en esa ocasión Ernesto Tenembaum no dijo ni "mu". Y corríjanme si me equivoco.

Ahora, eso sí, esta vez el bueno de Ernesto se siente obligado a reprocharle a los organizadores del desfile (léase al gobierno de Macri) que no hayan rendido la debida pleitesía a los ídolos que adoran los tenembaums. Y para marcar su cancha se pregunta:
"¿Hubo un minuto de silencio por los desaparecidos? ¿Hubo alguna expresión de autocrítica por lo que ocurrió? ¿Hubo un cartel que dijera Nunca Más en medio de las trompetas? ¿En qué momento del desfile se pudo apreciar que las Fuerzas Armadas registraron que algo pasó, al menos para serenar cualquier duda?" [10]

Quizás alguien debería responderle.

No, no hubo un minuto de silencio por los desaparecidos. Tampoco hubo un minuto de silencio por los argentinos que asesinó el terrorismo subversivo. Quizás sería necesario aclararle a los tenembaums que el desfile fue en conmemoración del 25 de Mayo y no en conmemoración de las operaciones guerrilleras y antiguerrileras de los años '70 del siglo pasado.

La autocrítica se realizó cientos de veces, incluso por imposición de los otrora guerrilleros terroristas devenidos en funcionarios públicos. La pretensión de perpetuar la práctica de la autocrítica como ritual obligatorio en todo acto público ya no sería autocrítica sino autoflagelación. Y, aunque le disguste a los tenembaums, la Argentina no está poblada por masoquistas.

No, no hubo un cartel que dijera Nunca Más. Y no lo hubo porque ese cartel fue usado tantas veces que ya es ilegible de tan gastado que está. Lo que sí vimos es un cartel exigiendo la libertad del teniente coronel Emilio Guillermo Nani, preso por... bueno, hasta el día de hoy nadie sabe exactamente por qué. Pero claro, eso a los tenembaums no les importa. Aunque eso no es lo importante. Lo importante es que los tenembaums no quieren que a nosotros nos importe.

El momento del desfile en que se pudo apreciar que las Fuerzas Armadas registraron que algo pasó, al menos para serenar cualquier duda, fue cuando desfilaron los combatientes de Malvinas. De repente pudimos ver que esos combatientes existen y son capaces de desfilar hasta con muletas. Si fuera por los tenembaums seguirían negados, ocultados e innombrados porque, al verlos desfilar, solo los tenembaums pueden afirmar la idiotez de pretender que no saben para qué sirve el Ejército.

Pero nuestro periodista no se da por vencido y sigue preguntando
"¿Qué quiere decir ese silencio? ¿Que repudiar la represión ilegal es aún un tema conflictivo para la familia militar? ¿Y entonces? ¿Qué estamos festejando? ¿Cambiaron o no cambiaron? En síntesis: ¿no hay motivos para sentirse incómodo ante ese símbolo polémico, manejado de manera tan frívola por el Gobierno?"
¿Que significa el silencio? Nada en especial mi querido Ernesto. Simplemente  significa que tenemos las pelópidas llenas del tema. No es un tema conflictivo ni para nosotros ni para la enorme mayoría de los militares que saben muy bien qué fue lo que se hizo bien, qué fue lo que se hizo mal y que fue lo que no se hizo y se debería haber hecho. En cuanto a ¿qué festejamos el sábado pasado? Pues casualmente otro aniversario del 25 de mayo que, para millones de argentinos, es el Día de la Patria.  Quizás no sea así para los tenembaums pero ¡qué le vamos a hacer!

No mi estimado, no hay por qué sentirse incómodo. Un desfile es un desfile y, tratándose de tropa propia, solo puede constituir un "símbolo polémico" para quienes todavía sufren de paranoia por cosas que ocurrieron hace casi medio siglo atrás. Y la manera en que este gobierno manejó el desfile no habrá sido precisamente brillante ni mucho menos [11], pero a mí me pareció bastante más respetuoso que las batucadas organizadas y hasta bailadas por una presidente con ganas de dar una imagen "nacional y popular" sin conseguirlo más allá de la vulgaridad.


 Pero Tenembaum insiste: 
"En este contexto, es muy lógico que muchos argentinos se sientan tan incómodos frente al desfile como se sintieron insultados por la designación de César Milani al frente del Ejército o indignados ante el escándalo de Sueños Compartidos. No se trata, una vez más, de ser kirchnerista o antikirchnerista: el bien y el mal muchas veces están por encima de esas categorías tan efímeras." [12]
¡Por fin podemos coincidir en algo! Realmente: no se trata de ser kirchneristas o antikirchneristas.  Eso es lo de menos. Dentro de muy pocos años esas dos categorías van a resultar tan obsoletas como lo serían hoy las de los antipersonalistas de Alvear y los personalistas de Yrigoyen. Decididamente y sin duda alguna: el bien y el mal están por encima de las categorías efímeras.

Pero lamentablemente para los tenembaums, el bien está del lado de la Verdad, más allá del dolor de las víctimas, y el mal está del lado de la Mentira, a pesar del reiterado, constante y contumaz intento de institucionalizar el lloriqueo permanente que, al final del día, se cotiza bastante bien en el mercado de las indemnizaciones donde terminan convergiendo las víctimas y los administradores de la venganza.

Una venganza que los tenembaums van a seguir llamando "justicia".

Pero eso es porque la Verdad los asusta

O no les conviene.



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NOTAS:
1. Cf. http://www.perfil.com/actualidad/el-paso-en-falso-de-julia-mengolini-los-aviones-de-combate-sobrevolando-me-da-muy-55.phtml
2)- 🤔pic.twitter.com/WMW1Lo8gsj - Cfr. http://www.infobae.com/politica/2017/05/29/griselda-siciliani-y-el-desfile-del-como-si-nada-hubiera-pasado/
3)- http://www.infobae.com/politica/2017/05/29/griselda-siciliani-y-el-desfile-del-como-si-nada-hubiera-pasado/
4)- Infobae Op.Cit.
5)- Finkelstein, Normal "La Industria del Holocausto", Introducción,  Pág. 10 https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpb3BlNndLN3hJeGc/edit
6)- Infobae Op.Cit.
7)- Infobae Op.Cit.
8)- Weber, Max "La Política Como Profesión ", pág. 69, Cf. https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpeVkteHAwMkxya2M/edit
9)- Infobae Op.Cit.
10)- Infobae Op.Cit.
11)- Lo del cartel de fondo con la leyenda alusiva al 25 de Mayo de 1816 fue simplemente algo desastroso. 12)- Infobae Op.Cit.



domingo, 21 de mayo de 2017

TEORÍA DE GÉNERO

Género tienen la ropa y los sustantivos
Los seres humanos tenemos sexo.

De jóvenes y "jóvenas"...

Hacia mediados de Abril pasado, cuando María Cecilia Velázquez se hizo cargo del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Cruz, la flamante ministro no tuvo mejor idea que dirigirse a su audiencia diciendo: "...A los jóvenes y a las jóvenas,... estee.. si así se dice, o con una arroba como solemos decir nosotros para ponerle perspectiva de género...".


Detengámonos un poco. Esta mujer no es la chica de la limpieza, que es trabajadora, simpática y una joya de persona pero que, por esas cosas de la vida y las injusticias vigentes, apenas si pudo cursar una primaria mal enseñada. Esta mujer está al frente de un ministerio provincial. Al frente del Ministerio de Educación, para ser más precisos. Eso significa que, si usted o yo, querido lector, viviéramos en Santa Cruz, esta persona podría decidir cómo serán educados nuestros hijos. Y, claro, también nuestras hijas "jóvenas".

... a caballeros y "caballeras".

Por de pronto se me ocurriría preguntar: ¿Por qué las feministas se colocan siempre en segundo lugar? Todos y todas. Chicos y chicas. Alumnos y alumnas. Y ahora "jóvenes y jóvenas". ¿Qué les pasa con esa manía de pelearse constante e histéricamente por el primer plano pero auto-referenciarse siempre en el segundo? ¿Qué es lo que lleva a estas personas a tratar de llamar la atención a cualquier precio – en algunos casos incluso recurriendo al exhibicionismo de desnudarse en público – y luego conformarse discretamente con segundos lugares a la hora de las salutaciones y las enumeraciones? Hace ya un buen tiempo atrás, a mí me enseñaron que en todo discurso la salutación al público en general se debía dirigir a "damas y caballeros", o bien – con menos acartonada solemnidad – simplemente a "señoras y señores". Pero nunca al revés.  

Pues ahora parecería ser que lo correcto vendría a ser algo así como "damos y damas", o bien "caballeros y caballeras", o incluso "señores y señoras" siendo esto último tan solo un poco menos ridículo pero igual de maleducado; aun cuando quizás más ajustado a la moda de la "perspectiva de género".

¿Qué cuernos es, al fin y al cabo, esta perspectiva de género?

Perspectiva de género

Cuando uno estudia detenidamente los argumentos y la literatura existente alrededor de la teoría de género, la primera reacción espontánea de cualquier persona sana y normal es tomar todo en solfa y hacer la caricatura de las docenas de ridiculeces que contiene. Sin embargo, por más graciosa que pueda resultar esa clase de análisis crítico, creo que ese enfoque, si no incorpora otros elementos más contundentes, está mal y hasta es peligroso.

Está mal porque los argumentos que sustentan la teoría de género son tan retorcidamente complejos que cualquier intento de tomarlos a la chacota le otorga a los defensores de la teoría la posibilidad de acusar al crítico de falta de seriedad y hasta de falta de los conocimientos necesarios para hablar del tema en absoluto. Y es peligroso porque, a falta de una crítica formal y exhaustiva – que no necesariamente tiene que excluir el humor y la exposición del ridículo – la "perspectiva de género" puede seguir siendo vendida como algo serio y hasta "científicamente demostrado". Algo que no es de manera alguna pero que, así considerada, puede convertirse en la ideología con la que se pretenderá adoctrinar a nuestras hijas y a nuestros hijos.

El argumento central

El argumento básico de la teoría de género subraya el hecho que en algunas personas existe una discordancia entre el "sexo psicológico" y el "sexo biológico". En la argumentación de quienes sostienen la teoría:
... el sexo psicológico o sexo cerebral (el sexo de la persona), no coincide con el sexo de cromosomas, genitales y cuerpo (ni con el sexo social), sino que es del otro sexo. Es una cuestión de identidad sexual, qué es la persona, cuál es su sexo psicológico, cómo se siente... [1]

Nótese como ya, sutilmente, el "sexo psicológico o sexo cerebral" está indicado como "el sexo de la persona". O sea que ya de entrada, aun antes de entrar en cualquier clase de demostración, directamente y como una especie de petición de principio, declaramos que el sexo de la persona es el "sexo psicológico" o "cerebral".
 
Un poco más adelante esto queda manifestado en forma taxativa y explícita – e insisto: antes de cualquier demostración al respecto.

No es que las personas transexuales "quieran" ser mujeres (u hombres), es que lo son, su sexo cerebral (su verdadero sexo) es ése, así se sienten y así son, y necesitan adecuar (en mayor o menor grado) su cuerpo a su sexo psicológico (su identidad sexual)... Una mujer transexual es una mujer, una hembra humana, que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo masculinos. Un hombre transexual es un hombre, un macho humano, que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo femeninos. [2] (El resaltado es mío)

O sea que los cromosomas, los genitales y el cuerpo en general no cuentan. Lo que decide es el "sexo psicológico", que es "el verdadero" sexo que la persona "siente".

El sexo "verdadero"

La primera pregunta que a uno se le ocurre es "¿Verdadero? ¿Por qué"? ¿Por qué lo que una persona dice que SIENTE ha de ser más "verdadero" que lo que esa persona objetivamente ES? Don Juan tiene el par cromosómico 23 en XY, posee barba, pene, testículos y una musculatura de fisicoculturista; pero él dice que "se siente" mujer. ¿Tengo que considerarlo Doña Juana por eso? ¿Lo incluyo dentro del equipo de hockey femenino? En el club, ¿lo mando a cambiarse al vestuario de las mujeres? Cuando va al médico, ¿va al ginecólogo? Se pueden hacer mil preguntas para poner de relieve lo ridículo y absolutamente insostenible de la tesis.

Además, en materia de sexo, si hay una discordancia entre lo biológico y lo psicológico, la probabilidad de que exista una disfunción biológica es por lo menos igual a la probabilidad de que exista una disfunción psicológica. Lo que sucede es que la disfunción biológica puede llegar a ser muy difícil de detectar aunque más no sea porque "Cerca de 6.500 genes humanos codificadores de proteínas, reaccionan diferente en el sexo masculino y femenino." [3]. 

La definición del "verdadero" sexo como un "sentimiento psicológico" es, en el mejor de los casos, tan solo una suposición a demostrar; una teoría que se vuelve tanto más improbable mientras más complejo e interrelacionado resulta ser el sistema sexual biológico del ser humano, sobre todo teniendo en cuenta que el conocimiento científico que tenemos de ese sistema está a años luz de ser exhaustivo. De este modo, ante la complejidad de lo biológico y lo mucho que nos falta para comprenderlo plenamente, resulta muy fácil y cómodo adjudicarle a la psicología un papel hegemónico ya que, como se sabe, las afirmaciones psicológicas no son falsables. [4] 

La multitud de tipos de sexo

Así tenemos después "tipos" de sexo a granel. Sexo cromosómico, sexo gonadal, sexo genital, sexo corporal, sexo cerebral, sexo social y un largo etcétera que depende de los distintos autores. Lo cual significa que luego – y a pesar de que "El sexo de una persona es su sexo cerebral, su sexo psicológico; [...] el verdadero sexo de esa  persona." [5] – la "identidad de género"  puede clasificarse de muchas formas. Por ejemplo, una identidad de género "cis-sexual" indicaría que la identidad de género y el sexo biológico coinciden; una identidad de género "transexual" indicaría que la persona se identifica con el sexo opuesto a su sexo biológico; una identidad de género "intergénero, transgénero o gender-queer" indicaría que la persona no se identifica totalmente ni como hombre ni como mujer, independientemente de su sexo biológico; y así sucesivamente hasta agotar todas las combinaciones imaginables puesto que las variantes de lo que una persona puede llegar a "sentir" – o declarar que "siente" – son casi ilimitadas.

De este modo es como se pueden construir luego "identidades de género" casi a placer, incluso hasta caer en la ridiculez del absurdo como lo demostró, por ejemplo, Steffen Königer en la Cámara de Brademburgo en junio de 2016 al rechazar una propuesta que intentaba hacer aprobar una campaña para institucionalizar la perspectiva de género. Saludar a todas las identidades de género propuestas le insumió a Königer cerca de diez veces más tiempo que la corta frase con la que rechazó el proyecto.


Preguntas artificiosas

Para tratar de mantener su posición a pesar de estos manifiestos absurdos, los promotores de la teoría de género recurren muchas veces a preguntas capciosas. Por ejemplo, se preguntan:
" ¿Qué es más importante, los genitales o la identidad de una persona?" y acto seguido exigen respuesta a toda una serie de otras preguntas como ser: "[....] un hombre que sufra amputación de pene y testículos, ¿deja de ser hombre? Una mujer que ha tenido una histerectomía con remoción de ovarios y trompas, ¿deja de ser mujer? Una persona a la que le falten piernas y brazos, ¿es acaso solo medio-persona? " [6]
¿Hace falta decir que ninguno de los tres casos mencionados hace referencia a una persona normal y completa? En los tres casos se trata de personas mutiladas. Un hombre con pene y testículos amputados es un pobre eunuco lamentablemente incapaz hasta de realizar un acto sexual normal. Su tragedia personal es digna de compasión y consideración, pero ya no es un hombre con todos los atributos, órganos y funcionalidades que caracterizan a los hombres normales. A diferencia del eunuco del ejemplo anterior, una mujer a la que le han removido ovarios y trompas podrá seguir teniendo la capacidad de realizar un acto sexual pero con la extirpación habrá quedado incapacitada de reproducirse por las vías normales y naturales, para no hablar de los procesos de menopausia y disminución de la libido que se producen como consecuencia de la extirpación. Por supuesto que no dejará de ser mujer pero no será una mujer normal y completa. [7]  Y el tercer caso ya roza lo morboso. Sin piernas ni brazos es obvio de toda obviedad que el individuo no se convierte en "medio-persona" (sic). En lo que trágicamente se convierte es en un discapacitado total, imposibilitado de valerse por sí mismo. Si ésas son las referencias para demostrar la validez de la teoría de género, pues no queda más remedio que concluir que se trata de una teoría sobre bases por demás enfermizas que necesita recurrir a seres humanos mutilados, víctimas de alguna tragedia personal, para argumentar sus tesis.

Enfermedad o trastorno mental

La tesis de que el "verdadero sexo" de una persona es su "sexo psicológico" – vale decir: el sexo que la persona "siente" – tiene un costado muy débil que los promotores de la teoría de género han descubierto pronto y se han movilizado rápidamente para apuntalarlo.

En efecto, decir que el "verdadero sexo" es el psicológico resulta muy similar a afirmar que la "verdadera personalidad" es también la "personalidad psicológica". Con esto, si voy y digo que "me siento" Napoleón Bonaparte, me tendrían que conceder que, efectivamente, SOY Napoleón Bonaparte porque mi "verdadera personalidad" es la de Napoleón.

Para librarse de este disparate, la teoría de género se apresura a afirmar que:
 "La transexualidad no es un «trastorno mental» La identidad de las personas (incluida la de las personas transexuales y la de la personas transgénero), no es ningún tipo de trastorno ni enfermedad mental. " [8]

Y después de esto viene toda una serie de contrasentidos que son para, literalmente, agarrarse la cabeza.

Por un lado, apenas dicho lo anterior la teoría de género no tiene más remedio que conceder que:
[...] la transexualidad sigue incluida hoy en día dentro de los trastornos psiquiátricos [...] de todas formas, día a día se va avanzando para dejar de considerarla como tal [...] Países como Suecia o Francia, ya han dejado de incluirla entre los trastornos psiquiátricos. Y, en el mismo sentido se han manifestado el Parlamento Vasco (30/09/2010), el Parlamento Europeo (28/09/2011), el Gobierno Español (14/05/2010), o asociaciones profesionales como la Federación Española de Sociedades de Sexología. [9]

O sea que si la transexualidad y demás disfunciones sexuales son – o no son – trastornos o enfermedades mentales, lo deciden en última instancia unos legisladores que, en su enorme mayoría, son abogados. Abogados que, en el ultra-mejor de los casos, se hallan asesorados por algún médico psiquiatra o por algún psicólogo, pero que aun así retienen en sus manos el poder de decisión sobre el contenido de la ley.

Y dejemos de lado por amor a la brevedad el hecho que, en muchos casos, es mejor no indagar demasiado en la orientación mental, moral, ideológica y hasta sexual de estos abogados y de estos asesores. Sin ir más lejos en nuestro país hemos tenido un juez de la Corte Suprema de la Nación, el Dr. Eugenio R. Zaffaroni, que en 1989 prácticamente sobreseyó a un sujeto que había obligado a una nena de 8 años a practicarle sexo oral con el argumento que "la fellatio, no puede constituir el denominado »acceso carnal« " y que "el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia para la menor." [10]

Pero la frutilla de la torta es el argumento con el que se pretende cerrar la discusión alrededor de la transexualidad como algo que no tiene nada que ver con un trastorno o enfermedad mental:

En todo caso se debería considerar un problema físico, en el que el sexo del cuerpo no coincide con la identidad de esa persona. [11]
Veamos. Primero decimos que el "verdadero" sexo es el psicológico. Luego decimos que la transexualidad no es un trastorno mental.  Y luego, para demostrar que no es una enfermedad mental, afirmamos que su origen se debe buscar en algún problema físico.

Es imposible evitar la pregunta: ¿en qué quedamos? ¿Es una cuestión psicológica o resulta ser que es una cuestión biológica después de todo? ¿O es una cuestión biológica pero que no tiene nada que ver con la cuestión psicológica? Y, si fuera este último caso, ¿cómo demonios se las arregla el sexo psicológico para mantenerse independiente de una cuestión biológica directamente relacionada con la función sexual?

Las claves

Existen al menos cinco claves relacionales para centrar el debate sobre la teoría de género. [12]

1)- La relación entre sexo y género.
2)- La relación entre cuerpo y psique.
3)- La relación entre naturaleza y cultura
4)- La relación sexuada entre las personas
5)- La relación entre sexo y organización social.

Frente a estas cinco claves relacionales, la teoría de género sostiene:

1)- La prácticamente absoluta supremacía del "sexo psicológico" sobre el sexo biológico.
 
2)- La existencia de una psique soberanamente independiente de los factores biológicos en materia sexual.

3)- El predominio de lo cultural por sobre lo natural y la presunción que lo cultural puede existir y perdurar al margen y hasta en contra de lo natural.

4)- La trivialización de la relación sexual que, a su vez, implica "banalizar también a la persona misma, pues supone tratar al otro involucrado en la relación más como objeto que como sujeto." [13]

5)- El menosprecio de la función social de las relaciones sexuadas como marco garantizador de la supervivencia de la especie y la consideración de las estructuras sociales familiares como un producto contingente de costumbres culturales aleatorias y no como el resultado natural de miles de años de evolución de la especie humana.

Por poco que se lo piense, la teoría de género simplemente no resiste el análisis.

Los dejo con un testimonio que vale la pena escuchar. Es de Amparo Medina, una ex-funcionaria de la ONU que hizo todo el periplo: de feminista militante de izquierda, pasando por funcionaria de organismos internacionales involucrados en cuestiones de "salud reproductiva", hasta católica desilusionada de todas las teorías en las que había creído, desengañada simplemente por no tener más remedio que rendirse ante la evidencia de los desastrosos y hasta criminales resultados de las políticas de género.



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NOTAS
1)- Cf. http://www.gizartelan.ejgv.euskadi.eus/r45-berdgtra/es/contenidos/informacion/identidad_de_genero/es_transexu/transexualidad.html 
2)- www.gizartelan Op.Cit.
3)- Cf. http://www.actuall.com/familia/un-estudio-sobre-los-genes-de-hombres-y-mujeres-deja-sin-argumentos-a-la-ideologia-de-genero/
4)- El falsacionismo o principio de falsabilidad es una corriente epistemológica para la cual
una proposición o afirmación es científicamente admisible cuando existe al menos la posibilidad lógica de refutarla mediante la observación empírica. Cuando esa posibilidad no existe, la proposición no es científicamente admisible y se convierte en materia de fe o de creencia.
5)- www.gizartelan Op.Cit.
6)- www.gizartelan Op.Cit.
7)- Una histerectomía provocará la menopausia si también le extirpan los ovarios. La extirpación de los ovarios también puede llevar a que se presente disminución de la libido. El médico puede recomendar la estrogenoterapia restitutiva.
Cf. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002915.htm
8)- www.gizartelan Op.Cit.
9)- www.gizartelan Op.Cit.
10)- C.N.Crim. Sala VI (Def.) – Elbert, Donna, Zaffaroni – (Sent. “S”, sec. 23). c. 17.415, TIRABOSCHI, Julio E. Rta: 26/4/89. En http://www.adoptar.org.ar/2011/08/zaffaroni-si-hay-oscuridad-no-hay-abuso-sexual-infantil-caso-tiraboschi/
11)- www.gizartelan Op.Cit.
12)- Teoría de Género. ¿De qué estamos hablando? 5 Claves para el debate. Catalina Siles V. - Gustavo Delgado B. - Instituto de Estudios de la Sociedad - Comunidad y Justicia - Santiago de Chile - Agosto 2014 - www.ieschile.cl
13)- Catalina Siles V. - Gustavo Delgado B. Op.Cit. 






jueves, 4 de mayo de 2017

CORRUPCIÓN

Cuando la plutocracia se disfraza de democracia
la corrupción del sistema queda fuera de control.
Suzy Kassem

Siguiendo la ya tradicional costumbre del aparato judicial argentino de juzgar a los políticos cuando ya no están en el poder, después que el kirchnerismo perdió las elecciones el tema de la corrupción saltó de pronto a todas las primeras planas. Desde entonces, la gran acusación que se le hace a Néstor y a Cristina Kirchner es el de haber constituido, junto con varios más, una banda de corruptos que terminó convirtiéndose en una asociación ilícita constituida con el objetivo de robarle plata al Estado.
Pocas dudas caben de la existencia de los manejos ilícitos que han constituido lo esencial de la fortuna de los Kirchner aunque, si vamos al caso, muy pocos políticos, muy pocos sindicalistas y hasta pocos jueces resistirían una investigación a fondo.  Pero pongamos las cosas en perspectiva en cuanto a la ex-familia presidencial. ¿Puede el patrimonio mal habido de los Kirchner explicar cosas como, por ejemplo, la pobreza, el estancamiento productivo, la desocupación, el desfinanciamiento energético, el desorden financiero, la inseguridad y el desastre educacional de la Argentina?

Veamos un poco los números duros.

Luego de haber dejado el poder, la fortuna declarada de Cristina y Máximo ascendía a unos 120.000.000 de pesos entre una cosa y otra. [1] Como soy tremendamente mal pensado (y no solo respecto de los Kirchner) yo a esa suma declarada no me la creo. En absoluto. Tanto como para alimentar la discusión ¿qué dirían ustedes? ¿Por cuanto la multiplicamos? ¿Por dos? ¿Por tres? Acuérdense de Seychelles, de los fondos de Santa Cruz y de varias otras cositas más. ¿Multiplicamos por cuatro? Voy a ser maldito. Voy a multiplicar por cinco. Ciento veinte millones multiplicado por 5 me dan 600.000.000 de pesos acumulados al cabo de unos 28 años [2]. Con lo cual incluyo en este período hasta el aumento patrimonial proveniente de los tejemanejes relacionados con la circular 1050 que le permitió a los Kirchner acumular unas 22 propiedades de personas que las perdieron porque ya no las podían pagar. Tengan, pues, en cuenta que estoy procediendo de un modo bastante arbitrario: no solo he multiplicado por 5 la supuesta fortuna de los Kirchner sino que, además, le he adjudicado arbitrariamente a los 28 años de presencia política el dinero proveniente de actividades privadas anteriores a su acceso definitivo al poder político.

Con lo cual ¿qué tenemos? Tenemos que en 28 años los Kirchner habrían acumulado unos 600 millones de pesos. Eso daría unos  21.428.571,43 pesos por año en promedio. Casi 21,5 millones de pesos anuales. Nada despreciable, por cierto, para dos "abogados exitosos".

Ahora bien, el presupuesto nacional para el año 2015, el último de la gestión de Cristina, fue de 1.347.000.000.000 pesos. [3] Si se me ocurriera comparar ese presupuesto nacional anual con  los casi 21,5 millones del ingreso anual de los Kirchner resultaría que, en 2015, la familia de los abogados exitosos se quedó con algo así como el 0,0016 % del presupuesto nacional.

Al margen ahora de todas las consideraciones morales y legales, ¿alguien realmente cree que el robo del 0,0016% del presupuesto nacional puede llegar a hundir un país? Imagínese que Usted tiene 100.000 pesos y yo le robo 1,6 pesos. ¿Se consideraría Usted en bancarrota por culpa mía? Por supuesto, yo no dejaría de ser un ladrón con todo lo que eso implica, judicial y sobre todo moralmente. Pero Usted no dejaría de comer por la falta de 1,6 pesos sobre 100.000.

¿No le convence? Está bien. Quizás fui demasiado benigno al multiplicar por 5 el patrimonio declarado. Hagamos algo. Tomemos el doble, es decir: multipliquemos por diez. Ciento veinte millones por 10 dan 1.200.000.000. Dividido por los 28 años de poder político significan 42.857.142,86 de pesos por año. Pues bien, esta cifra representa el 0,0032% del presupuesto anual del año 2015. En esta proporción, si usted tuviera 100.000 pesos, yo le estaría robando 3,2 pesos. ¿Se declararía Usted en quiebra por eso? 

Y, por favor, no se confundan. No es para nada mi intención ensayar aquí una defensa de los Kirchner. De hecho, sería perfectamente inútil aunque más no sea porque son indefendibles. Solamente quiero poner las cosas en su justa perspectiva y salirle al cruce a la muy difundida opinión en cuanto a que el país está en una situación crítica porque los políticos de uno u otro partido "se robaron todo".

Cristina, Baez, De Vido y José López. Dos están presos, dos están libres.
Está bien; a los Kirchner habría que agregarle una larga, muy larga, lista de políticos, empleados públicos, sindicalistas, policías y hasta jueces que seguramente sucumbirían ante una auditoría de bienes, y no todos serían kirchneristas. Pero aun así me resisto a creer que la ruina del país se debe tan solo al latrocinio de unos cuantos cretinos. Esa corrupción hace daño, es cierto. Es plata robada a iniciativas que podrían hacer mucho bien a muchas personas. Pero la falta de esa plata, por si sola, no es lo que explica acabadamente la ruina del país. Porque la corrupción – la importante, la que está más allá del simple y específico robo personal – ocasiona mucho más daño que el que pueden causar unos cuantos políticos ladrones que roban para su propio bolsillo, o "para la corona" como decía José Luis Manzano. O para las dos cosas, que es el caso más frecuente.

Una de las cosas que dificulta la comprensión de la verdadera corrupción es la muy escasa visibilidad de las fuerzas que la impulsan, los operadores que la manejan y su verdadera relación consecuencial con muchos de los problemas que sufrimos. Justamente por eso hay que hacer el esfuerzo de entender el funcionamiento de las capas profundas de la corrupción en donde tienen lugar los procedimientos cuyas consecuencias se ven luego en la superficie.

"Corrupción" – más allá de sus significados específicos de soborno, cohecho, delito etc. – significa descomposición, putrefacción, depravación. En la mayoría de los casos se refiere a actos contrarios a la moral general, o a la ley específica, mediante los cuales alguien, a cambio de dinero o algún otro beneficio actual o futuro, le facilita a otro la obtención de un beneficio indebido.  En el fondo y esencialmente una actitud como ésa significa que las personas involucradas traicionan la confianza depositada en ellas por la red de solidaridad y cooperación mutua que contribuye a mantener unida a la comunidad organizada. La traición a las normas escritas y no escritas del orden social se explica simplemente por el hecho de que, para las partes involucradas en la corrupción, esta traición a las normas es mucho más beneficiosa que su respeto. No menos obvio, sin embargo, es que en el largo plazo el beneficio de los pocos involucrados en la corrupción redunda en el perjuicio de los muchos afectados por ella y, en absoluto, que el respeto por las normas legales y morales es el único camino posible para garantizar al menos un mínimo de orden y estabilidad en todo el organismo político.

Roto ese respeto, ya no hablaríamos de corrupción implicando el robo de plata. Hablaríamos en todo caso de la corrupción entendida en su sentido profundo de descomposición, putrefacción, depravación, inmoralidad o anomia. Hablaríamos de las consecuencias de lo que hoy se entiende por regla general bajo el término de "corrupción" y que están bastante más allá de la apropiación indebida de algún dinero.

El problema de fondo es que la corrupción es una enfermedad contagiosa. Si la dirigencia un país se presta a sobornos, a la larga más de medio país cultivará el soborno como una práctica habitual. Desde el jefe de compras de la empresa que "arregla" una cotización, pasando por el funcionario público o privado que "agiliza" algún trámite y terminando en el policía que "negocia" una multa de tránsito a cambio de alguna "colaboración voluntaria" o garantiza una "zona temporalmente liberada" a cambio de una nada despreciable suma proveniente del narcotráfico o algún otro ilícito. Y cuidado porque la cosa también es válida al revés: una población que no respeta las normas morales y legales de la decencia y la honestidad, después no tiene mucho derecho a quejarse de que sus dirigentes sean corruptos. George Bernard Shaw sabía decir que la democracia es un dispositivo que garantiza que no seremos gobernados mejor de lo que nos merecemos. No sé si estoy completamente de acuerdo, pero que algo de esto hay no me cabe la menor duda.

Ahora bien, desde el punto de vista estrictamente político tampoco hay que perder de vista las relaciones de fuerzas y la básica amoralidad con que se mueven los operadores de la globalización. La esencia de esta red de relaciones es que el poder hegemónico de la plutocracia financiera que mantiene en estado colonial a los Estados-nación de su esfera de influencia permite discretamente que las dirigencias locales roben. Por supuesto: siempre y cuando simultáneamente toleren y hasta faciliten el saqueo de los bienes y de las fuentes de energía del país. De allí vienen luego esos dirigentes locales que blasonan de ser grandes proclamadores de la soberanía nacional y simultáneamente cometen el sincericidio de auto-describirse como "pagadores seriales" de unos préstamos que tomaron renunciando a la soberanía jurídica al aceptar la jurisdicción de los tribunales norteamericanos en caso de conflicto.

Si hablamos de corrupción y nos quedamos en las transgresiones locales jamás obtendremos un cuadro ni siquiera medianamente completo. El imperio anglosajón dominante, impulsado por una plutocracia que no por discreta es menos efectiva, está chocado contra grandes dificultades desde hace por lo menos un cuarto de siglo. Todavía es cierto que sus principales rivales potenciales – Europa Oriental, Rusia y China – en sí mismos y aislados, quizás no estén aun en posición de representar una amenaza imbatible. No menos cierto es, sin embargo, que en las últimas dos décadas parecería estar formándose un sistema de cooperación entre estos organismos políticos y eso es algo que está poniendo poco menos que histéricos a los grupos de presión financieros. El imperio plutocrático simplemente no tiene con qué hacerle frente a un "puente terrestre" entre Europa y el Lejano Oriente al cual en muy poco tiempo se agregarían – aunque más no sea estratégicamente – muchos de los principales afectados por el sistemático saqueo del imperialismo financiero.

Organización de Cooperación de Shanghai
No es, pues, nada sorprendente que el poder globalizador esté desesperadamente intentando debilitar y desestabilizar, de modo directo o indirecto, a cualquier país que pretenda sustraerse a las reglas de juego plutocráticas además de imposibilitar por todos los medios disponibles la cooperación y colaboración entre los disidentes del sistema.

Y en ese conflicto de intereses está la otra corrupción, la global y transnacional que mueve infinitamente más dinero que la local. Porque en lo esencial no se trata tanto de lo que se roban las abogadas y los abogados exitosos como los Kirchner, o los revoleadores de bolsos como los José López y los manipuladores de licitaciones como los Julio de Vido y los Lázaro Baez más toda una manada de otros parásitos similares entre los cuales seguramente podrían ustedes encontrar incluso a varios integrantes del actual gobierno. Esa corrupción local hace daño, incluso mucho daño si ustedes quieren; especialmente si consideramos las consecuencias que trae, por ejemplo, la convivencia de este tipo de corrupción con el narcotráfico. Esta es la corrupción que termina comprando policías venales, jueces garantistas o abolicionistas y politicastros profesionales que ven en la política una actividad que les permitirá ganar el dinero que jamás ganarían por sus méritos y por su verdadera capacidad profesional.
Es la corrupción que se ve y que más duele. Porque se ve. Porque sus consecuencias se sufren directamente.

Pero esa corrupción es la que le abre las puertas a la otra, a la que no se ve, a la que trae consecuencias  que todos sufrimos pero que solo muy pocos atinan a comprender cabalmente porque los grandes medios masivos miran discretamente para otro lado cada vez que sucede algo relacionado con ella. Es más: toda la maquinaria informativa está férreamente sintonizada para negar la existencia no solo de la corrupción sino hasta de quienes la promueven. Es una corrupción que se niega negando la existencia del poder que la promueve y tildando de conspiranoicos a quienes la señalan.

Sin embargo, esa corrupción, la destructiva a muy gran escala, existe.

Es la corrupción que impide que las cosas realmente importantes se hagan si no es para beneficio de la plutocracia global. Es la corrupción responsable por las cosas necesarias que no se hacen porque no le generan suficientes beneficios a los bancos y al circuito financiero. En consecuencia, es también la corrupción que alimenta constantemente esa espada de Damocles que es la deuda externa de las colonias del imperio global. Es la corrupción que desata guerras y masacres como la ahora ya casi olvidada "primavera árabe". Es la corrupción que impulsa a cientos de miles de desplazados a invadir Europa para debilitarla generando conflictos internos y una heterogeneidad inmanejable. Es la corrupción que provoca subversiones y derroca gobiernos como les tocó a los ucranianos. Es la corrupción que alimenta a toda la maquinaria del terrorismo internacional para que siempre existan focos de conflicto que sirvan para muchas cosas: desde ensayar armas nuevas en operaciones bélicas reales – como sucede en Siria y con el ISIS –hasta justificar el avasallamiento de la privacidad de los ciudadanos y las personas en general bajo el pretexto de la "seguridad contra el terrorismo" - como les está pasando a los mismos norteamericanos. Es la corrupción que pone tierras, fuentes de energía, yacimientos de minerales y riquezas naturales de todo orden en manos de los emprendimientos de la finanza internacional para que comiencen a operar las bombas extractoras que luego impulsan el beneficio de la explotación hacia los circuitos financieros globales.

Ésa es la corrupción que destruye Estados y naciones enteras. La otra, la de las coimas y las dádivas, destruye el eficaz funcionamiento de la administración pública y sume a todo el país en un marasmo moral que al final termina tolerándolo todo y aceptándolo todo con tal de que por lo menos algunas cosas se hagan.

Es el proceso por el cual las personas empiezan conformándose con el proverbial "roban pero hacen" y terminan en la indiferencia ante la expoliación porque, cansados de un Estado ineficaz manejado por corruptos ignorantes y egoístas, prefieren entregar soberanía a cambio de un poquito de mejor calidad de vida.

Lo cual es exactamente lo que la plutocracia quiere que suceda.

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NOTAS

1)- http://www.piramideinvertida.com.ar/index.php/2016/07/04/la-familia-kirchner-aumento-su-patrimonio-en-un-lapso-de-doce-anos/
2)- Néstor Kirchner: de 1987 a 1991 intendente de R.Gallegos; de 1991 a 2003 Gobernador de Santa Cruz ; de 2003 a 2007 Presidente; Cristina de Kirchner de 2007 a 2015 Presidente. Total: 28 años.
3)- Preveía, además, un déficit fiscal de 1% del PBI, un crecimiento de la economía de 2,8% y una cotización promedio de $ 9,45 por dólar. Cf. http://www.lanacion.com.ar/1761320-el-gobierno-puso-en-vigencia-el-presupuesto-2015-que-preve-un-gasto-publico-superior-al-billon-de-pesos




martes, 25 de abril de 2017

CIENCIA, DESIGUALDAD Y ÉLITES



Todos los seres humanos nacen desnudos y desvalidos; por lo tanto, son esencialmente iguales”.

Desde los días del iluminismo y la Enciclopedia francesa este dogma ha recorrido todo el mundo y durante varios siglos ha gozado de una aceptación casi universal. Regímenes políticos enteros se han basado – al menos en sus proclamas – sobre esta afirmación y sería difícil hallar hoy en día un político o un intelectual que se atreva a contradecirla. El igualitarismo, para conceptualizarlo en un término concreto, se ha convertido en dogma de fe y le ha sucedido lo mismo que a todos los dogmas similares: ha adquirido cierta inmunidad frente a los hechos reales que lo desafían y que señalan, irrecusablemente, su inconsistencia de fondo. Incluso su inconsistencia lógica porque, en rigor, la desnudez y la desvalidez difícilmente constituyan parámetros válidos y suficientes para determinar una igualdad esencial .... Seguir leyendo.

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lunes, 10 de abril de 2017

LAS GRIETAS

Solo cabe progresar cuando se piensa en grande
solo es posible avanzar cuando se mira lejos

Los hombres no viven juntos porque sí,
sino para acometer juntos grandes empresas
José Ortega y Gasset

La crisis política que desde años sufre la Argentina, con la mitad de la población que tironea para un lado y la otra mitad para el lado contrario, ya se ha convertido en crisis institucional. La famosa "grieta" de la que hoy tanto se habla no es más que la punta del iceberg. Además, en rigor de verdad, deberíamos hablar de "grietas", en plural, porque la sociedad argentina no está atravesada por una línea divisoria sino por varias.

Por un lado, desde su mismo origen, la Argentina nació con una división subyacente que se fue metamorfoseando y perpetuando hasta el día de hoy: realistas contra patriotas; morenistas contra saavedristas; unitarios contra federales; conservadores contra liberales; peronistas contra radicales; peronistas contra antiperonistas; peronistas contra gorilas; militares contra militantes; peronistas contra radicales otra vez; kirchneristas contra cualquier otra cosa. La lista es larga.
Por el otro lado, la propia cultura demoliberal implantada en el país – tanto del liberalismo de derecha como del de izquierda y aun a pesar de las distintas variantes más o menos nacionales – ha aportado varias otras "grietas": ricos contra pobres; creyentes contra ateos; cultos contra ignorantes; burgueses contra el "aluvión zoológico" [1]; empresarios contra trabajadores; nacionales contra cipayos; "blancos" contra "negros"… Esta lista también es muy larga.

El hecho es que la proliferación de "grietas" no es sino el reflejo de profundas fallas sistémicas subyacentes causadas por una ausencia de valores y una crisis moral que desembocan en la ausencia de una base de sustentación sólida para el poder político. Con un poder político eficaz y coherente, sustentado por un pueblo etnoculturalmente homogéneo, es difícil que se produzcan "grietas" insuperables. Por el contrario, con un poder confuso y vacilante tratando de conducir a una sociedad heterogénea, es prácticamente inevitable el surgimiento de líneas divisorias que desgarran a la sociedad intentando perseguir múltiples objetivos contradictorios. Cuando en cualquier sistema político la heterogeneidad de base no cuenta con una firme y eficaz conducción centralizada, lo que se impone no es la política sino la entropía por la cual en todo sistema de equilibrio dinámico el caos es siempre más probable que el orden. Y ésta no es una opinión emergente de alguna ideología. Es, simplemente, la aplicación consecuente del segundo principio de la termodinámica a cualquier sistema, incluso el político.

La crisis del sistema

 

A lo anterior se agrega la influencia de la actual política internacional orientada deliberadamente a la debilitación del poder político de los Estados tradicionales.

En efecto, la estrategia general de la globalización es dejarle muy poco margen de maniobra a los Estados. Durante los últimos años esto se ha visto de un modo singularmente nítido. En todas las crisis que ha padecido el sistema internacional desde el inicio del Siglo XXI, lo único que ha quedado inmune y confirmado es el modelo económico que el sistema financiero internacional ha impuesto – o por lo menos tratado de imponer – a escala global. Lo irónico del caso es que justamente ese modelo es el que ha contribuido en forma significativa a generar y a empeorar la enorme mayoría de los problemas que surgieron.

Se ha dado así el caso casi increíble de un criterio que, por un lado, genera y aumenta los conflictos pero que, por el otro lado, ante cada conflicto es propuesto como la solución al conflicto que ese mismo criterio generó. Un círculo vicioso perfecto. "Los problemas de la democracia se solucionan con más democracia", o bien, "los problemas del libre mercado se solucionan con más libertad de mercado". Son frases que hemos escuchado hasta el hartazgo. ¿A nadie se le ocurrió pensar que eso equivale a decir algo así como "la gripe se cura con más gripe" o "la ignorancia se soluciona con más ignorancia?

Para colmo de males, los gobiernos, más preocupados por cosechar votos que por hacer funcionar Estados, no sólo han quedado con muy poco poder real frente al poder del dinero sino que, además, tampoco han tenido la idoneidad adecuada para ejercer la escasa capacidad de decisión que les resta. Así, los políticos no solamente se han mostrado ambivalentes, dubitativos, lentos, contradictorios y prácticamente hasta complacientes frente a la crisis sino que, cuando por fin alguno se decidió a actuar, lo hizo mal y, en lugar de fortalecerse, terminó provocando su propia crisis interna.

A estas horas en el ámbito del mal llamado populismo – y mal llamado porque no es más que simple demagogia – al menos una cosa debería haber quedado meridianamente clara: cuando a la confusión se le suma la ineptitud y ambas desembocan en un resentimiento clasista, la mezcla resulta explosiva. Las medidas que surgen de este ambiente intelectual pueden calificarse con tres conceptos: poco, tarde y mal.

La cobardía demoliberal

 

Muy en el fondo de la cuestión, todo lo que hemos vivido y padecido puede rastrearse hasta un defecto constitutivo e histórico del demoliberalismo. La cosmovisión demoliberal se fundamente en un miedo casi histérico al poder. El neoliberalismo ha heredado esto de la demagogia griega que mandaba a sus mejores hombres al ostracismo y lo ha institucionalizado distorsionando el esquema de Montesquieu al particionar al Estado en tres "Poderes" que, en lugar de cooperar y complementarse, compiten, se traban, se espían y se denuncian mutuamente.

La tergiversación en la que se basa este sistema es aquella que, en nombre de una mayor participación, confunde deliberación con decisión.

Una deliberación participativa es siempre conveniente y hasta necesaria en algunos casos. Mientras más amplia sea la base deliberativa, mayores probabilidades habrá de que salgan a luz todos los aspectos relevantes de una cuestión, porque pocas veces hay algo mejor que enfocar un mismo tema desde todos los ángulos posibles. Preguntarle a un gerente qué sucede en la fábrica nos proporciona una respuesta que muchas veces refleja tan sólo lo que debería suceder. La misma pregunta hecha al jefe de producción, al jefe de mantenimiento, al contador, al jefe de personal, a los trabajadores y hasta al portero, nos proporcionará un cuadro muy confiable de lo que realmente sucede en el establecimiento. Y la situación no es demasiado distinta en el ámbito político: la participación del Pueblo en la definición de esa realidad que es, al fin y al cabo la única verdad, resulta insustituible.

Lo que el demoliberalismo esconde sistemáticamente es que una cosa es participar en las deliberaciones y otra muy distinta es participar en las decisiones. Una deliberación colegiada arroja luz sobre determinada cuestión. Una decisión colegiada, suponiendo que la misma sea posible en absoluto, lo único que hace es diluir la responsabilidad entre un número aleatorio de personas. Por eso es que la politiquería, sea neoliberal o de izquierda, ama y adora las decisiones tomadas en asamblea mientras huye como de la peste de todas aquellas decisiones que deben ser tomadas en forma unipersonal. Porque la decisión conlleva la responsabilidad. Quien toma decisiones debe hacerse responsable por las mismas. Quien ejerce el poder debe hacerse responsable por las consecuencias que ese ejercicio ha acarreado y, por supuesto, si se le tiene miedo a la responsabilidad, la consecuencia inmediata es que se termina teniéndole miedo al poder.

Pero, aún con ser fundamental, este no es el único aspecto a tener en cuenta. Además de ello, si el poder político — al menos según la teoría demoliberal — está disponible para cualquiera, es prácticamente inevitable que traten de recortarlo, disminuirlo, constreñirlo, controlarlo, cercarlo y hasta condicionarlo todos aquellos que esperan su turno en la larga fila de los aspirantes al puesto. De este modo la crítica política deviene en chicana — cuando no en sabotaje encubierto — porque, en realidad y por más que todos se llenen la boca con discursos afirmando lo contrario, el fracaso de un gobernante abre las puertas para el próximo aspirante al cargo.

El gran argumento que se agita en esto es que, supuestamente, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. La frase es ingeniosa y no del todo carente de ejemplos históricos desgraciados, concurrentes a abonarla. Sin embargo, como todas las frases ingeniosas pero superficiales, pasa por alto varios hechos básicos. En primer lugar sólo se puede corromper a alguien que está dispuesto a ser corrupto. Y, en segundo lugar, para la corrupción — al igual que para bailar el tango — hacen falta al menos dos: uno que acepte ser corrompido y otro que elija a la corrupción como método normal de operación. En última instancia, el dinero también corrompe y el "dinero absoluto" — aquél que, como nuestra deuda externa, ya tiene tantos ceros que se vuelve mentalmente inabarcable — corrompe no menos absolutamente. Resulta por lo menos curioso que el neoliberalismo propugne a grandes voces un rígido control del poder político y, simultáneamente, se oponga terminantemente al control del dinero; máxime teniendo en cuenta la dependencia directa que la política tiene hoy de ese dinero que, cuando no es la fuente, al menos es el instrumento preferido de la corrupción.

Poder y Estado

 

El criterio neoliberal con el que hoy juzgamos los hechos y los acontecimientos políticos está profunda y básicamente errado. En primer lugar, el Estado no tiene, en realidad, "Poderes" fundamentales sino funciones esenciales y complementarias. Y, precisamente porque estas funciones son complementarias, el poder político tiende, en forma natural, a unificarse. La funcionalidad complementaria exige coherencia de criterios y para que esa coherencia sea realmente eficaz, se necesita unidad de decisión o sea — lo que en política es indispensable — unidad de poder.

Lo primero que un Estado necesita es capacidad de planificación estratégica. Sin un verdadero plan, bien diseñado, bien estructurado y bien ajustado a la realidad, el discurso político naufraga en simples expresiones de deseos, declamaciones ideológicas y promesas demagógicas que después nunca se cumplen. La primera función del Estado es planificar y prever. Prever un futuro en términos necesariamente positivos y planificar las alternativas de acción y de opción para alcanzarlo. Y esta es ya la primera falla que podemos detectar en nuestro Estado actual. Por un lado nuestros insignes políticos hablan de "nuevas formas" de hacer política y del "futuro de grandeza" que supuestamente nos espera tras un ingreso al "primer mundo" en condiciones de "mayor equidad" social. Pero nadie se ha tomado el trabajo de definir esas metas de una manera objetiva, como que tampoco nadie ha hecho aunque más no sea un listado de las acciones concretas y de los objetivos puntuales, verificables, que es preciso cumplir para alcanzar esas metas. Por el otro lado, explícita o implícitamente, hemos aceptado una planificación económica impuesta por la globalización, de modo tal que no solamente no tenemos un plan político coherente sino, para colmo, hemos comprado en el exterior un "modelo" económico que fue construido sin tener en cuenta para nada nuestros propios intereses y nuestras propias necesidades. Así, no es ningún milagro que tengamos un Estado que gobierna más para los "inversores" que para su propio Pueblo, esperando que el capital financiero internacional termine resolviendo todos los problemas que la incapacidad política y el egoísmo codicioso de nuestros dirigentes impide resolver.

Lo segundo que el Estado necesita es capacidad para construir consensos. Nunca, en ninguna parte, bajo ninguna circunstancia histórica se ha dado el caso de un consenso absolutamente unánime dentro de un organismo político que abarca a millones de seres humanos. La unanimidad de la voluntad general es un escollo contra el que se estrelló hasta la teoría de Rousseau. Pero, para que esa capacidad de síntesis pueda ejercerse; para que el Estado sea, en absoluto, creíble en su intención de lograr consensos y sintetizar divergencias, no sólo debe existir la estrategia en nombre de la cual se construye ese consenso sino que, además, el criterio sustentado por la política estatal debe estar libre de sectarismos. Tenemos que entender de una vez por todas que el Estado no gobierna a la comunidad sino en nombre de la comunidad. Y esto significa que no gobierna en nombre de un sector, una clase social, una división, porción o fragmento de la comunidad, sino en nombre de todo el conjunto, entendido éste como un organismo político indivisible.

Y lo tercero que el Estado necesita es capacidad de conducción. Para ello debe tener, como mínimo, capacidad para tomar decisiones adecuadas, oportunas y responsables. No es suficiente con que cierta clase dirigente goce de una imagen de liderazgo mediático, cuidadosamente construido por los expertos en relaciones públicas y los especialistas en ingeniería de imagen para su difusión por los medios masivos. Mucho menos alcanza con que cierta jauría periodística, con el viejo truco de presentar su caprichosa interpretación personal de la opinión de la gente como Opinión Pública manifiesta, trate desesperadamente de "preservar la imagen" de ciertos dirigentes, o de ciertos cargos políticos, o de ciertas instituciones, con la ya casi universal excusa de "mantener la gobernabilidad" del sistema. Si hay crisis de gobernabilidad es porque hay crisis de conducción. Y si hay crisis de conducción es porque las decisiones se toman mal. Ya sea porque se tardan meses y hasta años en tomarse; ya sea porque se negocian en forma colectiva para que nunca aparezca un responsable que pueda ser individualizado; ya sea porque se toman optando por las medidas equivocadas; ya sea porque se aceptan bovinamente decisiones que han sido tomadas por otros en los centros de un poder supranacional que tiene la muy inteligente costumbre de negar su propia existencia.

Reconstruir al Estado 

 

Tenemos que reconstruir a nuestro Estado. Debemos abandonar el miedo al poder y atrevernos a ejercerlo en su plenitud, en beneficio de la Argentina y de los 40 millones de habitantes que viven en ella.

Para ello, lo primero que necesitamos es un verdadero Proyecto Nacional, con metas claramente definidas, y plasmado en un Plan de Acción con objetivos coherentes, viables, realistas y verificables. Lo segundo que necesitamos es construir un consenso auténtico y genuino alrededor de esta
José Ortega y Gasset
(1883 - 1955)

estrategia; sin sectarismos y sin exclusiones dogmáticas; en el sincero entendimiento de que la Argentina es de todos los que estén honesta y honradamente dispuestos a trabajar en ella y por ella. Y, finalmente, debemos ser capaces de aglutinar en una gran fuerza política a personas con suficiente idoneidad profesional, capacidad de decisión y autoridad moral como para ejecutar el Plan y alcanzar las metas del Proyecto.

Una Argentina mejor es posible. Pero no es cuestión de quedarse en soñarla. Lo que hay que hacer es construirla. Lo trágico es que esto ya debería saberlo todo el mundo porque, de hecho, se viene diciendo por lo menos desde hace 78 años. Desde que José Ortega y Gasset lanzara en 1939 la consigna:

"¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!"

Pero parece que nadie se quiere hacer cargo de esa consigna.

Y ése es el problema.

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NOTAS
1) - Según la expresión del diputado radical Ernesto Sammartino en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, el 7 de agosto de 1947.

jueves, 30 de marzo de 2017

EDUCACIÓN

El que puede, hace; el que no, enseña.

Tengan cuidado con el falso conocimiento;
es más peligroso que la ignorancia.

El 2% de las personas piensa.
 El 3% piensa que piensa.
El 95% de las personas moriría antes de tener que pensar.

George Bernard Shaw (1856-1950)

La película de las huelgas docentes


En la Argentina tenemos una película vista hasta el cansancio. Bueno, en realidad tenemos varias pero ésta no solo es siempre la misma y se repite todos los santos años, sino que se proyecta en casi exactamente las mismas fechas, con – quizás – la única diferencia que – a veces – cambian algunos actores. Por lo demás el argumento es siempre el mismo, el guión es siempre el mismo, la historia es siempre la misma y hasta el hartazgo también es siempre el mismo.

Todos los años, llegada la cercanía del mes de Marzo, los maestros exigen un aumento de sueldo y se declaran en huelga para obtenerlo. Este año, la gran novedad es que la huelga docente tiene el condimento político de una frontal oposición al gobierno con el inocultable objetivo de someterlo a un feroz desgaste que minimice sus chances electorales en vista de las próximas elecciones. En ese contexto, al gobierno macrista se lo acusa no solo de hambrear a los docentes con sueldos de miseria sino directamente de tener la intención de destruir a la educación pública. Todo ello dentro del marco de un relato que presenta el conflicto de este año señalando al actual gobierno como el responsable directos de las huelgas y de toda la conflictividad docente.

No es – para nada – mi intención poner una pica en Flandes para beneficio de Don Mauricio y sus muchachos. Estimo que todos ellos son mayores de edad y están en perfectas condiciones de defenderse solitos. Tengo más de cuatro cosas para decir de ellos en cuanto a su capacidad política y algunas ya las expuse en un articulejo anterior de este mismo blog. Por consiguiente, éste no es un intento de "defender" a nadie. Tampoco de "atacar" a nadie. Simplemente sucede que me gusta poner las cosas en su lugar y siento una especial aversión por las personas que tratan de ocultar su propia incapacidad culpando siempre a los otros.

Por consiguiente, para poner el tema en claro, para lo que sigue voy a empezar tomado los datos previos a la llegada del PRO al poder.

Como dije al principio, lo de las huelgas docentes es una figurita repetida. Los datos del período de seis años comprendidos entre 2006 y 2012 (gobierno de Néstor y Cristina Kirchner) ya indicaban que:

(...) el 51,2% de las jornadas laborales perdidas por huelgas en la Argentina se corresponde al sector de la enseñanza siendo que el 34,2% de dichas jornadas corresponde a docentes estatales y apenas un 3,4% a docentes privados (mientras que el 13,6% restante remite a los conflictos laborales que afectan al personal no docente: administración, maestranza, apoyo, etc.).  [1]  Lo cual significó que, durante el mencionado período se perdieran un total de 19.277.736 jornadas laborales docentes, a un promedio de 2.753.962 jornadas laborales anuales. [2]

Al considerar la educación estatal versus la privada, la enorme mayoría de la gente está de acuerdo en señalar que la constante y eterna conflictividad generada por los docentes estatales directamente "empuja" a los padres que económicamente pueden hacerlo a enviar sus hijos a las instituciones privadas. De este modo, en lo que podríamos llamar "la opinión pública generalizada", predomina la idea de que a mayor conflictividad gremial en la educación pública, mayor es el pasaje de estudiantes a la educación privada, quedando en el sistema público solo aquellos cuyos padres no pueden afrontar el gasto del sistema privado.

En efecto, si uno analiza la evolución del incremento de matrícula del sector privado desde 1996 al 2011 – o sea, desde el gobierno de Menem hasta el de Cristina F. de Kirchner – la tendencia al aumento es incuestionable: [3]


De modo que, a primera vista parecería evidente que ya desde 1996 (en realidad incluso desde antes) la educación privada vino creciendo y quitándole alumnos a la educación pública, un fenómeno que muchas personas – incluyendo padres, periodistas y hasta analistas – explican mencionando las constantes huelgas, las horas de clase perdidas, el ausentismo docente y toda una serie de factores que hacen a la conflictividad laboral docente.

El enorme problema con esta explicación es que es falsa.

Si para el sector estatal se elabora un "Índice de Conflictividad" que tiene en cuenta los factores mencionados (huelgas, horas de clase, ausentismo, manifestaciones, etc. etc.) y se cruzan esos datos con los de la matrícula privada el resultado es sorprendente. Para el período 2006 - 2011 (gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner) la conflictividad tendió a bajar  y de un modo especialmente fuerte después de 2009 (gobierno de Cristina F. de Kirchner). Sin embargo, la matrícula privada siguió subiendo en forma ininterrumpida. [4]


Esto, por supuesto, no quiere decir que no haya padres que mandaron sus hijos a institutos privados porque se hartaron de las constantes huelgas y conflictos. Lo que los datos revelan es que la conflictividad docente no es la única causa del crecimiento del sector privado y yo hasta diría con casi total seguridad que ni siquiera es su causa principal.

Entonces, si la conflictividad no es un factor tan determinante como se cree, la pregunta se plantea sola: ¿qué es lo que provoca el crecimiento del sector privado a costa del estatal?

Para encontrar una respuesta a esta pregunta es muy útil echarle un vistazo a la calidad de la educación en la Argentina.

El fracaso educativo argentino


En todas las mediciones de calidad de nuestra educación los resultados han sido poco menos que desastrosos. Como era de esperar, los grandes intelectuales y analistas del país no serían lo que son si no hubieran tratado de desacreditar las pruebas mismas en lugar de analizar a fondo sus resultados. Una de las típicas maneras de matar al mensajero para no tener que hacerse cargo del mensaje.

Por supuesto que ninguna medición o evaluación es indiscutiblemente perfecta. La ironía está en que tampoco pretende serlo, de modo que tratar de desacreditarla acusándola de no ser algo que ni siquiera pretende ser es bastante ridículo, por decir lo menos.  Es el caso, por ejemplo, de las pruebas PISA [5] que tienen sus fortalezas y sus debilidades, como todas las evaluaciones, pero cuyo principal valor está dado en primer lugar por su coherencia interna y, en segundo lugar, por la reiteración de las pruebas.

Es inútil que una dirigente gremial como Sonia Alesso declare: "Yo no creo en las pruebas PISA" [6]. Una evaluación no es materia de fe o de creencias. Es un procedimiento que arroja resultados y la única manera de refutarlo es demostrar que los resultados son incorrectos presentando los resultados correctos. Cualquier otra cosa es guitarreo libre. No hay escapatoria.

Además, una evaluación puede ser imperfecta todo lo que se quiera, pero si en todos los períodos analizados arroja prácticamente el mismo resultado para un país mientras el de los demás países varía en más y en menos, alguna característica especial tiene que tener el país estancado en su posición. Y si algunos países se van deslizando poco a poco hacia las últimas posiciones mientras otros países, sometidos a exactamente la misma evaluación, van subiendo paulatinamente, es evidente que hay un problema con los países que bajan y algo deben estar haciendo bien los países que suben.

Lo que los feroces críticos de las pruebas y evaluaciones pasa por alto es que una medición como la de las PISA mide calidad de resultados; no mide calidad de procesos. Por supuesto, siempre se puede sospechar que un mal resultado es la consecuencia de un proceso equivocado o incorrecto. Pero eso no siempre y necesariamente es así. Por ello es que a la medición de resultados hay que completarla siempre con un análisis exhaustivo de los procesos para descubrir al menos las principales falencias del sistema. Pero claro, difícilmente se llegue a un análisis serio y profundo si ya de entrada rechazamos la validez de la evaluación misma. Y eso es exactamente lo que ha sucedido en la Argentina en varios aspectos y no sólo en el de la educación. Rechazamos la evaluación de los resultados, no sea cosa que alguien meta su nariz en los procesos y termine descubriendo dónde metimos la pata o cómo hacemos para aportar a la "cajita feliz" todos los meses.

El hecho concreto es que los resultados de las evaluaciones de la educación argentina vienen siendo prácticamente los mismos desde hace varias décadas. Tanto como para dar un solo ejemplo, las PISA de 2012 – después de 9 años de gobierno kirchnerista y 29 de democracia –  permitieron extraer las siguientes 10 conclusiones. [7]

  1. Argentina quedó ubicada en el grupo de los ocho peores países participantes.
  2. Argentina no mejoró en ninguna materia desde que comenzó a participar en las pruebas PISA, más de una década atrás.
  3. Mientras tanto, varios países latinoamericanos lograron mejorar ampliamente. Brasil alcanzó a Argentina en matemática. Chile empezó desde el mismo punto de lectura que Argentina y en 2012 la superó cómodamente. Perú fue de los países que más mejoró en el mundo y se acercó al desempeño de Argentina.
  4. Un importante porcentaje de alumnos no alcanzó los niveles mínimos de aprendizaje en lectura, matemática y ciencia.
  5. En Argentina, el porcentaje de alumnos que no alcanzaron niveles mínimos de aprendizaje no cambió; en varios países latinoamericanos, se redujo considerablemente. Brasil y México redujeron este porcentaje en matemática; Chile y Perú en lectura; y Brasil en ciencia.
  6. Menos de un 1% de los alumnos argentinos logró niveles de excelencia en todas las materias y este porcentaje bajó en matemática y lectura.
  7. Argentina tuvo una de las brechas de género más pequeñas en matemática, pero una de las más amplias en lectura. En matemática, les fue mejor a los varones. En lectura, a las mujeres. No hubo diferencias en ciencia.
  8. Los estudiantes rurales se desempeñaron un grado escolar por detrás de sus pares urbanos en matemática. De hecho, Argentina fue de los pocos países participantes con brechas urbano-rurales en matemática.
  9. Las brechas por nivel socio-económico fueron de las más amplias del mundo, pero aún las escuelas de mayor nivel obtuvieron bajos resultados. El desempeño de los estudiantes y escuelas de nivel socio-económico bajo fue el cuarto más bajo de los 65 países participantes.
  10. Argentina se desempeñó muy por debajo de otros países con niveles de ingreso o de inversión en educación similar. En matemática y ciencia, Argentina fue el país que peor se desempeñó para su nivel de ingreso. Y si bien Argentina tuvo la inversión por alumno más alta de los países latinoamericanos participantes, su desempeño fue de los más bajos de la región.
Compárese este cuadro con los resultados de la prueba "Aprender", realizada sobre 963.470 alumnos en 2016 – es decir: 4 años después de la PISA arriba mencionada y a un año y meses del gobierno de Mauricio Macri. [8]

Enseñanza secundaria

  1. El 46,4% de los alumnos de 5° y 6° año del secundario no comprende un texto básico, mientras que el 70,2% no puede resolver cuentas o problemas matemáticos muy sencillos. En el área de naturales, el 36,3% tuvo el rendimiento más bajo, mientras que en sociales fue el 41,1 por ciento.
  2. También en lengua, en 5°/6° año del secundario, el 46,4% está por debajo de lo aceptable; la mitad de ellos no comprenden un texto muy sencillo y la otra mitad demostró competencias muy básicas, es decir: apenas llegan a sacar conclusiones vagas sobre el contenido. Entonces, solo el 53,6% de los estudiantes alcanza niveles de desempeño Satisfactorio/Avanzado. Por su parte, el 53,7% de los estudiantes que asisten al sector estatal está en la zona más crítica con respecto al lenguaje, mientras que en el ámbito privado esta cifra asciende al 33%.
    (Nota al margen: muchas veces me pregunto para qué cuernos me tomo el trabajo de escribir todo esto si la mitad de los que me leen igual no me van a entender...)
  3. En Matemática, el nivel de conocimiento es más bajo. El 70,2% de los chicos no puede desenvolverse en un ambiente educativo superior. Los estudiantes que "solo comprenden las operaciones básicas, suma, resta, división y multiplicación, pero tienen altísimas dificultades para aplicarlo" representan al 40,9%, mientras que el 29,3% está en el "Nivel Básico", por lo que, si bien conocen mejor las operaciones de matemática, no pueden realizar cuentas, así y todo, muy sencillas, como una regla de tres simple. En la escuela pública esta cifra alcanza al 79,4% de los estudiantes, mientras que en el privado al 53,5 por ciento.
  4. En Ciencias Naturales los números son menos dramáticos y la diferencia entre los centros públicos y los privados no es tan drástica. El 36,3% de la pública no maneja los temas básicos en la sumatoria de ambos tipos de educación. En el sector estatal la cifra es del 42,4%, mientras que en el remunerado, del 25,1%.
  5. En Ciencias Sociales el  41,1% del total de alumnos no maneja los temas históricos básicos. En el ámbito estatal, el 48,7% no posee el conocimiento mínimo, mientras que en el privado esta cifra es del 27,7%.

Enseñanza primaria (solo 6° grado)

  1. En Lengua, el 66,8% de los estudiantes logró los niveles de Satisfactorio y Avanzado, y el 33,2% se encuentra en los Niveles Básicos y Por Debajo. En la división público y privado, las cifras de los que no alcanzan los niveles indispensables representan el 39,1% y el 16,7% respectivamente.
  2. En Matemáticas, el 41,6% no logró niveles Satisfactorios y Avanzados. De ellos, más de la mitad pertenece al ámbito público.
  3. Uno de los resultados positivos de las pruebas fue que la brecha urbano-rural se achicó muchísimo en la primaria, pero lamentablemente esto no sucede en el secundario.
Si comparamos los resultados de PISA 2012 con APRENDER 2016 se hace obvio y evidente que las dos evaluaciones arrojan los mismos resultados a los efectos prácticos. Son dos evaluaciones, con diferentes metodologías, diferentes alcances y diferentes tamaños de muestra, PISA es internacional y APRENDER es local. Y a pesar de todo ello ambas arrojan resultados muy similares.

Dejémonos de argumentar tonterías tratando de barrer estos resultados bajo la alfombra. La educación en la Argentina es un desastre. No solo la pública; la privada será un poquito mejor pero es un desastre también.

Y la catástrofe no es de ahora. Tampoco de ayer nomás.

La demolición de la educación pública


Dentro de este panorama, tratar de tirarle todo el fardo a Macri y a su gobierno, acusándolos de querer destruir a la educación pública es algo sencillamente ridículo, aunque más no sea por el simple e incontestable hecho de que la educación en la República Argentina ya está destruida. No se puede destruir algo dos veces por la misma razón por la cual no se puede demoler un edificio dos veces ni tampoco matar a una persona dos veces.

Lo que se podría llegar a argumentar es que el actual gobierno no ha revertido la situación. Algo que es muy cierto pero que  difícilmente se le pueda echar en cara al PRO (al menos por ahora) considerando que no se le puede exigir que arregle en un año y meses algo que el kirchnerato no supo arreglar en doce años, como que tampoco los antecesores de los Kirchner brillaron por sus éxitos en la materia precisamente. Y, si a esto le agregamos el decidido sabotaje que los gremios docentes practican frente a cualquier decisión del actual gobierno, ya estamos entrando en un terreno en donde los factores educativos y docentes pierden su peso y le ceden la prioridad a cuestiones políticas, ideológicas y sindicales.

En todo caso, con muy mala voluntad y presuponiendo en Mauricio Macri una ceguera política total, se ha llegado a argumentar que el actual gobierno pretendería directamente eliminar a la educación pública, según la ya vieja receta de la UCeDe de Don Álvaro Alsogaray a quien yo personalmente le escuché decir que quería una educación privada, caminos privados, hospitales privados, seguridad privada y hasta cárceles privadas. Según Don Álvaro y su gente, el Estado solo tenía que ocuparse de lo necesariamente deficitario. Cualquier cosa que dejase plata, o que pudiese dejar plata, tenía que ser privado según el dogma neoliberal.

El problema con esto es que, de los miembros sobrevivientes de la UCeDe, solo algunos migraron hacia el PRO mientras que muchos más se fueron al peronismo del cual, otra vez algunos como Emilio Monzó, pegaron el giro de vuelta y recalaron en el macrismo. Si vamos a sospechar que Macri alienta las intenciones liberales heredadas de la UCeDe, con el mismo principio podríamos sospechar de los peronistas, los kirchneristas incluidos, que recibieron con los brazos abiertos a varios ucedeístas como, por ejemplo, a Amado Boudou o a Sergio Massa, el primero de ellos vicepresidente y el otro Jefe de Gabinete, ambos del gobierno de Cristina Kirchner. Y podríamos seguir hablando de unos cuantos más.

Pero Macri tendría que cultivar tendencias directamente suicidas para querer eliminar la escuela pública. La cuenta más superficial revela ya que la escuela pública alberga a cerca de 8 millones de alumnos. [9] De éstos, la enorme mayoría "cayó" en la escuela pública – según el sincericidio del propio Macri – simplemente porque no tiene el dinero para pagar una escuela privada. ¿Hace falta ser un genio de la previsión política para darse cuenta de que, si elimina la educación pública, Macri perdería ipso pucho por lo menos unos 15 a 16 millones de votos? Hasta el macrista más tarugo se da cuenta de que el PRO no resistiría esa pérdida de sufragios. Macri habrá incorporado – y seguramente sostiene – unos cuantos principios liberales y neoliberales, y no tendrá grandes habilidades políticas. Pero no come vidrio. No hubiera llegado nunca adonde llegó si lo haría. Como ya dije, a mí no me interesa defenderlo, pero si quieren combatirlo muchachos, inventen algo que al menos sea verosímil. Con chicanas infantiles no vamos a ningún lado.

Roberto Baradel
Por el otro lado, si bien la conflictividad no es necesariamente la única o principal causa directa del crecimiento de la educación privada, tampoco es cuestión de caer en el otro extremo de afirmar que no tiene nada que ver con el desmejoramiento catastrófico de la educación pública. Un sujeto como Roberto Baradel está claramente más preocupado por tratar de ganar posiciones en la CTA que por mejorar el desempeño docente. Y su intransigencia en el conflicto salarial tiene mucho más que ver con su caja sindical – y con el intento de evitar la rebelión de la izquierda trotskista en su propio gremio – que con una auténtica preocupación por cuestiones estrictamente salariales.

La caja de las obras sociales y la profundización del obsoleto esquema marxista de la lucha de clases constituyen el trasfondo real de casi toda la llamada conflictividad docente. En rigor de verdad, para el activismo gremial no se trata de discutir calidad educativa. Ni siquiera de establecer salarios justos y equitativos que se podrían pagar perfectamente si en varios casos por cada puesto no hubiera toda una colección de suplentes, algo que le vienen muy bien a la caja sindical pero que constituye un sistema parasitario en el cual, gracias a triquiñuelas y ardides varios, muchas veces el resultado es que uno trabaja y dos cobran. Tan solo para dar un ejemplo simple: en Entre Ríos la Ley de Presupuesto docente de 2016 fijaba un tope del 8% para las licencias, pero en las escuelas estatales el gasto trepó hasta el 30% e incluso hasta el 40 %. [10] Para el gremialismo combativo, de lo que se trata en realidad es de recaudar lo más posible para luego promover a través del aparato educativo un adoctrinamiento ideológico construido sobre la base del rencor clasista.

Dejémonos de hipocresías y llamemos las cosas por su nombre: debajo de la superficie visible de la disputa por el salario docente existen otras luchas de muchísimo mayor alcance. Por un lado está la pelea entre los grandes bloques sindicales y, por el otro lado, la conveniencia de unificarlos para lograr la configuración de un frente beligerante común que promueva lo que la filosofía marxista llama "la profundización de las contradicciones internas del capitalismo" con el criterio del "tanto peor, tanto mejor" ya que, según esa misma filosofía, la conflictividad ayuda a fomentar – e incluso a crear – el odio clasista que es, en definitiva, el motor de la revolución proletaria.

Y esto no lo digo yo. Es simplemente marxismo-leninismo básico. Si la Historia se explica por toda una cadena de contradicciones y síntesis que se convierten en nuevas contradicciones para repetir el ciclo una y otra vez, entonces se cae de maduro que, si las contradicciones no surgen de modo espontáneo, entonces hay que crearlas en forma deliberada para acelerar el proceso.  Busquen cualquier escrito estratégico de Lenin, de Marx o hasta de Engels y verán que ése es exactamente el criterio que recomiendan aplicar para acelerar la dinámica de la revolución.

Pues bien, éste es el criterio que quedó bastante en claro durante la última masiva concentración docente del 22 de Marzo pasado cuando Sonia Alesso, la titular de la CTERA que hizo gran parte de su carrera en una escuela privada en el oeste de Rosario [11], tuvo una especie de lapsus linguae y no se le ocurrió mejor idea que parafrasear a Fidel Castro, algo que le debe haber salido con total naturalidad después de haber estado en Cuba y haber despedido los restos mortales del Comandante declarando que: "Fidel está más vivo que nunca". [12]

Roberto Baradel junto a Sonia Alesso
Pero el que realmente puso las cosas en blanco y negro fue Carlos de Feo, el conductor kirchnerista de la  CONADU, que declaró: " (...) le venimos a decir a este gobierno (...) que no queremos que le vaya bien. Queremos que le vaya mal...". Aunque después, tanto como para cubrirse legalmente un poco, agregó: " (...)  pero no queremos que se caiga", al final casi se manda otro lapsus cuando culminó su discurso diciendo: "Fuerza compañeros, hasta la victoria". De completar la arenga con un "¡Hasta la victoria, siempre!" la cubanización del acto hubiera estado completa.

Carlos de Feo

Y no se trata de denostar al sistema educativo cubano, que realmente fue muy bueno (y también muy estricto) pero que hoy está sostenido a duras penas por maestros que ganan por lo menos tan poco como los nuestros. Yuris Nórido, una periodista cubana, miembro del PC cubano, admite claramente que la educación cubana ya no es la que era y cuenta, por ejemplo, que su hermano dejó su puesto de profesor de historia para ir a trabajar a una empresa de construcción para el turismo y ahora gana el triple de lo que antes recibía como profesor. [13] En todas partes se cuecen habas y no hay que entusiasmarse tanto con el modelo cubano porque los propios dirigentes de la isla admiten que el sistema ha desmejorado mucho.

En Cuba, al igual que en varios otros países otrora comunistas, la crisis ideológica del marxismo arrastró consigo y se llevó puesta a la educación. Con la caída del nivel educativo cubano hoy se está imponiendo en Cuba la figura del "repasador"; un maestro casi siempre retirado que cobra por sus clases particulares, en su casa, después del horario escolar. [14]  Tratar de implantar esa misma filosofía ideológica en nuestras escuelas, no me parece una buena idea por más que aquí, en un arranque típicamente criollo, creemos que, aun cuando se trate de un modelo con el que todos los demás fracasaron, nosotros somos tan piolas que vamos a hacer las cosas mucho mejor y lo vamos a hacer funcionar.

Al analizar la demolición del sistema educativo argentino consideremos, pues, la conflictividad y el ausentismo que provocan las constantes huelgas. Pero agreguemos los intereses económicos canalizados (entre otras cosas) a través de las Obras Sociales de los gremios, las disputas internas por la hegemonía sindical, la completa inadecuación de gran parte de las modas pedagógicas actuales y, sobre todo, la batalla ideológica que se libra para convertir a las escuelas en centros de adoctrinamiento sociopolítico al servicio de ideologías obsoletas, ya sean clasistas como quiere la mayoría de los dirigentes sindicales actuales, o bien liberales como todavía insisten los cada vez más escasos sobrevivientes de la vieja escuela.

Pongan todo eso junto y tendrán un cuadro bastante claro que explica, si no todo, al menos buena parte del desastroso resultado que revelan todas las evaluaciones de nuestro actual sistema educativo.

Calando un poco más hondo todavía


Soy consciente de que lo arriba expuesto ha sido demasiado largo y, seguramente, bastante aburrido. Pero había que tratar de poner todos los datos relevantes sobre la mesa para plantear el tema en términos concretos y no con uno de esos intrincadísimos relatos discursivos que presumen de gran academicismo y que al final del día no explican nada.

La mala noticia es que, con todo lo anterior, no hemos hecho más que rozar la superficie del problema.

Porque su raíz está mucho más abajo, en napas culturales mucho más profundas.

Una de estas cuestiones profundas es que la educación como tal está enormemente sobrevaluada. Por supuesto no se puede negar que es importante, incluso muy importante y hasta esencial en todo un sinnúmero de actividades. Pero el mito iluminista y enciclopedista de la infinita educabilidad del ser humano, que tanto los marxistas como los liberales heredaron de la filosofía subyacente a la Revolución Francesa, es una falacia indefendible que ya sería hora de admitir como tal.
Desde 1789 en Occidente queremos ver en la educación la gran herramienta para lograr esa Igualdad inscripta en la bandera de los intelectuales revolucionarios franceses, desde Rousseau hasta Proudhon. Y es un error. Un tremendo error que ya nos ha costado muy caro y amenaza con costarnos mucho más.

La educación no sirve para producir la igualdad. Nunca sirvió y nunca servirá. La única manera de producir igualdad a través del sistema educativo es aplastando los talentos excepcionales e igualando hacia abajo. No es muy difícil mantener en la ignorancia a toda una clase de 30 alumnos; pero lograr que los 30 tengan un nivel de matemáticas comparable al de un Gauss, el nivel poético de Juan Ramón Jiménez y la agudeza de análisis social de un Ortega y Gasset, eso es algo que jamás alguien ha logrado y me atrevo a vaticinar que jamás alguien logrará. Un buen sistema educativo puede – y debería – eso sí, garantizar igualdad de oportunidades. Lo que no puede y jamás podrá es garantizar igualdad de resultados.

Ricardo Moreno Castillo
Incluso el término "educación" aplicado al ámbito docente está fundamentalmente errado. Si lo consideramos en forma estricta, la escuela en realidad no "educa", transmite (debería transmitir) conocimientos; la escuela, desde la primaria hasta la universidad, capacita. Como dice, con muy buen criterio, el docente español Ricardo Moreno Castillo: "La escuela está para brindar conocimientos; muchos, la mayor cantidad posible. Para transmitirle al niño el acervo de la humanidad; privarlo de eso es una estafa, un engaño." [15]

La que educa (o debería educar) es la familia. Hablar de "educación" en referencia a "la escuela" en todos sus niveles, en rigor de verdad y siendo – quizás exageradamente – estrictos, es un error de concepto.

Pero claro, en situaciones socioeconómicas en las que ambos cónyuges tienen que salir a trabajar porque el sueldo de uno no alcanza ni para parar la olla; y además, con familias desmembradas, inestables o incluso destruidas, no es ningún milagro que las escuelas se conviertan en guarderías o depósitos de niños en donde los padres los dejan para quedar libres de ir a trabajar, delegando en los docentes la tarea que, en realidad, les correspondería a ellos.

A todo ello agréguese el culto al facilismo (al estilo del "aprenda inglés en 15 días sin esfuerzo"), el desprecio visceral de cualquier cosa que tan solo se parezca a la disciplina, la aversión no menos visceral a cualquier forma de autoridad, el rechazo terminante de cualquier sistema de premios y castigos, el intento de suplantar la virtud concreta de la constancia por la siempre caprichosa variable de la "motivación" (preguntaba el arriba citado Ricardo Moreno: "¿Tu madre te hace la comida todos los días o sólo cuando está "motivada" para hacerlo?) y, por último aun cuando la enumeración no esté completa ni por asomo, agreguemos la realmente estúpida teoría de que el estudiante debe "descubrir por sí mismo" lo que no sabe. ¿Cómo demonios va alguien a "descubrir por sí mismo" el cálculo infinitesimal que la humanidad tardó dos mil años en desarrollar?

Con  todos esos agregados quizás consigamos entender por qué, por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires, todos los días algún padre o madre agrede verbalmente a una maestra y cada semana se registran entre dos o tres casos de violencia física. [16] Con una educación que promete lo que no puede cumplir y que es vista por los padres como una guardería especializada, no es ningún milagro que estas cosas sucedan.

Sería cuestión de parar un poco la pelota.

Un establecimiento educativo está formado por docentes con la función de enseñar y por alumnos con la función de aprender. Para cumplir con estas funciones, tanto educadores como alumnos sólo necesitan media docena de cosas, a saber: 1) Un aula; 2)- Un pupitre; 3) Un lápiz; 4) Un cuaderno; 5) Un pizarrón y 6) Un par de tizas.

El aula del pizarrón y la tiza a cuyos resultados
ni se aproximan las modas pedagógicas actuales
Se me dirá que es una visión troglodita de la educación. Está bien, lo es. Lo admito. Pero ¿saben una cosa? Ése fue el equipamiento básico del sistema docente que produjo un Newton, un Euler, un Riemann, un Fibonacci y hasta un Einstein. En ese sistema se educaron Cervantes, Dickens, Lope de Vega, Shakespeare, Flaubert, Quevedo, Bécquer, Pérez Galdós, Calderón de la Barca y hasta José Zorrila (al que agrego porque lo merece pero, aparte de ello, porque es uno de mis favoritos). Ése fue el sistema que produjo un Favaloro, un Darwin, un Florentino Ameghino, un Humboldt, un Leloir, un Houssay, un Linneo, un Mendel, un Pasteur, un Konrad Lorenz, entre muchísimos otros. Podría seguir y citar docenas de grandes músicos, filósofos, literatos, poetas, matemáticos, físicos, químicos, juristas, sociólogos y figuras de la actividad que ustedes me pidan, todos ellos emergentes del sistema educativo del cuaderno y el pizarrón en el que, para bien o para mal, yo mismo me eduqué y al que sigo considerando con un gran respeto.

Por supuesto, no es cuestión de tomar esto al pie de la letra y lanzarse a una cruzada para erradicar de plano la computadora o cualquier otra de las herramientas que nos ofrece la tecnología actual y volver a la escuela peripatética de Aristóteles. Pero la escuela del lápiz y la tiza nos legó docenas y docenas de grandes hombres, muchos ellos de extracción por demás humilde porque es mentira que únicamente los vástagos de la aristocracia y la nobleza accedían a esa educación. Tan solo para citar dos únicos ejemplo entre centenares: el padre de Gauss (1777-1855) fue un simple jardinero y albañil ocasional [17]; el de Kant (1724-1804) un más que modesto talabartero. [18]  Así y todo, el conocimiento acumulado de esas personas es lo que hoy constituye la base no solo de nuestra ciencia y cultura sino que le ha servido – como mínimo de referencia – a toda la humanidad.

No tenemos que volver necesariamente a la tiza y al pizarrón pero sí tendríamos que restaurar el criterio pedagógico gracias al cual aquél viejo sistema funcionó muy aceptablemente. Y, además de eso, también tendríamos que rescatar nuestras tradicionales virtudes y valores si queremos tener un sistema educativo que sirva para algo más que para las chicanas ideológicas y los chantajes gremiales. También tenemos que cultivar las mismas virtudes y los mismos valores si queremos tener familias más equilibradas y más conscientes de sus obligaciones indelegables; familias que le sirvan de sostén a los alumnos y, al mismo tiempo, de respaldo eficaz a maestros y profesores para un trabajo en equipo a favor de las próximas generaciones.

Ya perdimos al menos 2 generaciones. La de la revolución imposible que se hizo añicos contra la represión estéril de la década del 1970, y la actual del "ni-ni" y las discusiones inútiles.

Por favor, no perdamos otra.


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NOTAS
1)- Mariano Narodowski, Mauro Moschetti, Silvina Alegre: Radiografía de las huelgas docentes en la Argentina, Universidad Torcuato Di Tella Junio de 2013.  Pág. 5 - 6.
2) - Mariano Narodowski, Op.Cit. Pág. 7
3) - Mariano Narodowski, Op.Cit. Pág. 10
4) - Mariano Narodowski, Op.Cit. Pág. 11
5)- PISA = Programme for International Student Assesment - (Programa para Evaluación Internacional de Estudiantes) - Cf. http://www.oecd.org/pisa/pisaenespaol.htm
6)- http://www.lineasindical.com.ar/sonia-alesso-bio-919.html
7)- Ganimian, A. J. (2013). No logramos mejorar: Informe sobre el
desempeño de Argentina en el Programa para la Evaluación Internacional de
Alumnos (PISA) 2012
. Ciudad de Buenos Aires, Argentina: Proyecto Educar 2050.
8)- Juan Batalla en http://www.infobae.com/tendencias/2017/03/21/pruebas-aprender-dramatico-diagnostico-sobre-la-educacion-argentina/
Cf. https://www.argentina.gob.ar/aprender2016
9)- Datos de 2011: 7.485.142 alumnos en escuelas públicas / 2.960.630 en escuelas privadas. Cf. Cimientos - Fundación Para la Igualdad de Oportunidades Educativas - Programa de Investigación y Difusión - LA EDUCACIÓN ARGENTINA EN NÚMEROS - Documento Nº 6 - Actualización de datos estadísticos sobre la escolarización en Argentina. Abril 2011 -
Datos de 2014: 10.988.786 de alumnos matriculados del país, 7.792.829 dependen de la enseñanza pública. Los otros 3.195.957 asisten a establecimientos privados. Cf. http://www.infobae.com/2016/04/25/1806884-radiografia-la-educacion-argentina/
10)- En las privadas fue sensiblemente menor: entre el 7 y el 10%.
Cf: http://www.elentrerios.com/politica/las-suplencias-docentes-cinco-veces-mas-de-lo-presupuestado.htm
11)- http://www.nota22.com/noticia/46421-por-que-la-docente-privada-sonia-alesso-se-apoya-en-los-maestros-particulares.html
12)- http://www.cta.org.ar/sonia-alesso-en-cuba-despidiendo.html
13)- Cf. Yuris Nórido, ¿Por qué la educación en Cuba ya no es lo que era?, en  http://www.bbc.com/mundo/blogs/2014/10/141016_voces_desde_cuba_yuris_norido_maestros_educacion
14)- Yuris Nórido, Op.Cit.
15)-   )- http://www.infobae.com/sociedad/2017/03/21/el-desopilante-cruce-entre-un-profesor-y-una-actriz-que-explica-por-que-la-escuela-ensena-cada-vez-peor/
Ver también: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/02/26/56cf824346163fe7468b45b5.html
16)- Cf. Juliana Ricaldoni en  http://www.telam.com.ar/notas/201607/155415-agresion-violencia-docentes-buenos-aires.html
17)- http://www.math.wichita.edu/history/men/gauss.html
18)- http://filosofia.laguia2000.com/el-idealismo/kant-immanuel-biografia-y-obra