martes, 6 de junio de 2017

SOBRE DAMAS Y CABALLEROS

Cualquiera puede ser heroico de vez en cuando
pero caballero es algo que hay que ser siempre.
Luigi Pirandello

Los atributos de una gran dama
siguen pudiendo encontrarse en la regla de las cuatro "S":
Sinceridad, Simplicidad, Simpatía y Serenidad.
Emily Post

En una de esas totalmente inútiles discusiones por Internet – de las que confieso que a veces participo cuando estoy muy aburrido y además me quiero divertir un rato – una de mis amables contertulias furiosamente feministas (lo de "furiosamente" es literal) me lanzó la pregunta retórica de "¿Qué es una dama?" tan solo para terminar auto- respondiéndose declarando con total solemnidad y decisión: "Yo no quiero ser una dama".

Bueno, no hay manera de obligar a alguien a ser lo que no quiere. Creo que es una lástima porque, si de poder sobre los varones se trata, creo que las damas de antaño tenían mucho más poder real sobre los varones que las euménides feministas actuales. Pero claro, siendo yo varón, y para colmo heterosexual, no creo ser la persona más adecuada para explicarle a una mujer qué es y cómo se comporta una dama. Lo que puedo intentar es contarles lo elemental acerca de qué es un caballero.

Será algo básico pero me referiré únicamente a lo esencial. Tan solo para que nos entendamos.

"La Investidura" por E.B. Leighton (1853-1922)
Por regla general los futuros caballeros eran designados durante alguna de las grandes festividades de la cristiandad, como la Navidad o la Pascua. En ocasiones, la ceremonia de la investidura se realizaba durante algún acontecimiento especial como, por ejemplo, el casamiento de algún miembro de la nobleza o de la realeza.

La ceremonia usualmente incluía un baño de purificación a la víspera tras lo cual el aspirante se vestía de blanco. A continuación comenzaba una vigilia de oración que duraba toda la noche y en la que el futuro caballeo velaba sus armas.

"La Vigilia" - J.Pettie (1839-1893)

El aspirante, arrodillado, juraba luego que respetaría un código de conducta por el que asumía los siguientes compromisos:
  • Siempre defendería a una dama
  • Diría siempre la verdad
  • Sería leal a su Señor
  • Sería devoto de la Iglesia
  • Sería caritativo y defendería a los pobres y a los desvalidos
  • Sería valiente
  • En campaña, dejaría su armadura y sus armas solo para dormir
  • Nunca evitaría un peligro por miedo.
  • Sería puntual para cualquier compromiso de armas, tal como una batalla o un torneo.
  • Al retornar a su hogar o a la corte de su Señor, siempre rendiría cuentas de sus aventuras o andanzas.
  • Hecho prisionero, rendiría sus armas y su caballo ante su oponente y no combatiría al mismo sin el consentimiento de éste.
  • Contra un solo oponente lucharía únicamente mano-a-mano.
Luego de ello, el maestro de ceremonia – que podía ser un noble, otro caballero, o incluso una dama de noble alcurnia – investiría al nuevo caballero tocándolo en los hombros con una espada.

"Beatriz invistiendo a Esmond" - Augustus Leopold Egg (1816-1863)

A continuación el caballero vestiría su armadura, recibiría su espada, montaría su caballo y participaría de algún torneo marcial en el que demostraría sus habilidades guerreras.

Las preguntas que a veces me hago son dos:
  • ¿Alguna de las feministas actuales tiene tanto poder sobre los hombres como lo tuvieron las damas que hasta podían armar a un caballero?
  • ¿Alguno de los hombres actuales se animaría a jurar que cumplirá lo exigido por el código de conducta de un caballero en sus exigencias esenciales?
Hubo un tiempo en el que las mujeres aspiraban a ser damas y los varones querían ser caballeros.
Esa época se extendió mucho más allá de las armaduras y los caballos de la Edad Media.

Sin embargo, parecería ser que hoy ese tiempo está agotado.

¿Creerían ustedes que se perdió para siempre?


9 comentarios:

  1. Hermosa nota, y hermoso recuerdo. No, no creo que vuelvan esos tiempos.
    Perdón Denes que te agarre de maestro de escuela, pero no está en el diccionario de la academia "euménides" podrías decirme que significa. Gracias por el artículo, y la lección de gramática.

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    1. En la mitología griega, las Erinias son personajes femeninos que representaban la venganza.
      Se dice que perseguían a los culpables de ciertos crímenes pero quien tan solo mencionara sus nombres se hacía objeto de su tremenda ira. Por eso para poder referirse a ellas, se las llamaba Euménides, que en griego antiguo significa "benévolas". De esta manera uno podía hablar de ellas sin provocar su furia.

      Una de las obras de Esquilo se titula precisamente así: "Las Euménides".

      Si te interesa Esquilo: http://www.bibliotecaspublicas.es/donbenito/imagenes/Esquilo_-_Tragedias_-_v1.0.pdf

      Espero que te sirva.
      Un abrazo

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    2. Claro que me sirve; muchas gracias por la deferencia. Un abrazo.

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  2. Sería apropiado compartir con sus lectores los links de las mencionadas discusiones totalmente inútiles de La internet, como para mantenernos al tanto de sus divertimentos

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  3. Como siempre fantástico querido Denes! Y no... no se han perdido para siempre esos valores y esos codigos... por sobre el "inframundo" mediático y televisivo existen comunidades que se reúnen en torno al cálido fogón de la verdad, el bien y la belleza... Abrazo de caballero

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  4. Ese esencialismo de género sí que puede verse.

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  5. Estimado Denes, le hago una consulta. Hojeando un libro sobre la economía de entre guerras alemanas, me topo con los Mefo-Wechsel. Espero no cometer una aberración, pero ¿los Patacones no serían en cierta medida algo similar?.
    Saludos.

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    1. No exactamente. Por lo poco que yo sé (no soy economista ni mucho menos) Los Mefo-Wechsel fueron un recurso de pago diferido utilizado por los alemanes para poder financiar la reconstrucción del país (especialmente su industria pesada) después la 1a.Guerra Mundial y la Depresión. También sirvieron para financiar el rearme de las FF.AA. que el Tratado de Versalles les tenía prohibido por una vía que obviaba los préstamos bancarios tradicionales.

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